Tiene 25 años, siempre vivió en Monte Grande y una de sus grandes pasiones es pintar. Este año decidió perfeccionarse y comenzar una carrera referida al tema para poder perfeccionar todo ese conocimiento que las calles le dieron.
Hace pocos meses, recibió el reconocimiento desde el municipio y con ello vino la oportunidad de decorar las calles de Echeverría. "Me encanta lo que hago. Tuve la oportunidad de empezar con mis amigos y las cosas se fueron dando hasta llegar al punto donde estoy hoy, siendo convocada junto a otros muralistas para plasmar mi arte en las calles del barrio cuenta Natalia.
Casi entre risas y con un poco de vergüenza confiesa que le gusta pasar caminando por donde estar los murales y sentirse reconfortada por el trabajo hecho. Sus principales pinturas se encuentran en la intersección de la calle Sarmiento y Avellaneda, otro a pocos metros de la estación y frente al hospital del Bicentenario sobre la avenida San Martín.
"En el primer caso, está ubicado frente a una parada de colectivo , donde los vecinos pasan y ven mi pintura, es un autorretrato pero todos lo conocen como el mural de los girasoles. En segundo fue un quiosco que decoré para una señora que recién instalaba su local y quería darle un poco de vida. El último está sobre la calle Echeverría, y son dos jóvenes que representan la movida Ska. En cierta forma está un poco inspirado en los chicos de "No hay tu tía, una banda que local que está metido en este género musical y transmite unos valores muy lindos como la inclusión, la solidaridad y la no discriminación.
Una de las pinturas que mayor orgullo le dan a Warholiana es el que se encuentra en la esquina del colegio San Marcos. La imagen muestra a seres fantásticos, especialmente diseñados para que los más chicos se sientan cautivados. Natalia tuvo la oportunidad de contar con la ayuda de su pequeño hijo León para hacer el mural. "Tiene tres años y quería dibujar una rata gigante así que también participó. Ojalá también salga artista afirma entre risas.
Gracias a Warholiana las calles del pueblo se llenaron de color y arte. Sin dudas, sus creaciones hechas con tanto amor, cautivaron a grandes y chicos.






