Apenas comienza a hablar, menciona que es de los comerciantes "más nuevos de Guillón. Sin embargo, ya tiene formada su historia en el pueblo.
Arrancó hace nueve años en Luis Guillón, más exactamente, sobre la calle Independencia. Decidió poner un local de artículos de limpieza y de perfumería. "Puse el local después de una crisis. Era la manera de empezar a formar esta nueva oportunidad de salir adelante.
Al poco tiempo ya se había asentado y a comenzar sus primeros pasos como comerciante local. Desenvuelto y simpático conversa y hace chistes mientras atiende y cobra. Lo ayuda Rodriga, su sobrino, quien está agradecido por la oportunidad de trabajar con su tío. "Aprendo mucho de él y estando en este local, no sólo compartimos un momento en familia sino que también fortalecemos el vínculo.
Pablo se hizo conocido entre la gente del barrio, no solo por ser de los pocos que vende artículos de limpieza sueltos sino también por el buen humor con el que atiende. "La importante creo que es estar bien predispuesto, de entender qué necesita el cliente, de recomendarle lo justo. Eso después te lo agradecen.
Ahí está la clave y es por eso que las recomendaciones son su principal fuerte. Los vecinos que después de su compra salen satisfechos, luego se encargan de recomendárselo a otros y así sucesivamente. Están los clientes fijos y los que pasan esporádicamente por su cercanía con la estación de trenes, pero siempre vuelven al lugar donde fueron bien tratados.
Pablo está próximo a cumplir una década de trabajo, poco y mucho al mismo tiempo. Los suficiente para hacerse querer por el barrio y para armar su historia en la localidad.






