El sistema de mensajería instantánea WhatsApp ha mejorado en términos de inmediatez y de funciones la comunicación. Una persona puede enviar o recibir archivos, fotos y audios. Esta aplicación es una herramienta que facilita el trabajo en muchas profesiones, pero en la medicina surge actualmente el debate sobre su uso para suplir la ida al consultorio.
Cada vez son más los médicos que dan instrucciones a sus pacientes sobre cómo abordarlos a la hora de la consulta. Las preguntas que reciben desde fuera del consultorio son cada vez más frecuentes y les llegan a los médicos desde distintos frentes.
La rapidez, la atención inmediata, el diagnóstico al instante y la posibilidad de evitar ir a una guardia, es lo que tienen en mente aquellos que deciden enviar su consulta por redes sociales a su médico.
Los profesionales de la salud coinciden en que las comunicaciones instantáneas son una gran ayuda para ellos y los pacientes. De hecho sirven para resolver cuestiones más básicas y descomprimir guardias y consultorios. Sin embargo, también hay abusos. Y hay doctores que se sienten acosados por los mensajes y las imágenes que les envían permanentemente. "La foto no siempre muestra los detalles, te muestra una visión superficial de la situación y uno es más propenso a cometer errores es una frase en la que coinciden los especialistas.
La conversación no debería resultar en un intercambio de mensajes, sino en apenas un mensaje de ida y uno o dos de vuelta. Si con eso no alcanza, es decir, si una indicación sencilla no resuelve la duda, lo correcto sería que el paciente se traslade al consultorio o a una guardia.
Hace algunos meses, la Asociación Americana de Medicina publicó una guía sobre el uso ético de las redes sociales en la profesión, en la que se advierte que los profesionales pueden sacar provecho de este medio para hacer difusión y prevención, pero que deben ser especialmente cuidadosos en el modo en que administran la relación con sus pacientes.
Muchos médicos ofrecen accesibilidad y disponibilidad pero eso implica encontrar el momento para hacerlo, que a veces es mientras están en su casa, o durante un viaje. Y eso pude resultar invasivo. Aunque también las consultas irrelevantes sobrecargan el sistema de salud, preocupan a los padres y generan largas esperas en las guardias. Sirve para despejar un tipo de consulta simple. El paso siguiente es la consulta presencial. Porque no se puede hacer un diagnóstico sin un examen clínico
También existe otro problema: que las consultas no tienen marco legal, sino que quedan completamente por fuera del sistema. No se registran en una historia clínica y tampoco se les pagan.






