"Hay conos de papas fritas, es la frase de la cartulinarosada que está colgada en la pared de La Parrilla del Negro, un mensaje tanefectivo que parece atraer a su cocina a cualquiera que pase por el lugar. Esque la parrilla ya tiene más de una década en la ciudad de El Jagüel y esconocida en la zona por la delicia de sus comidas. "Viene mucha gente nueva pero yo ya tengo miclientela, aclara Mabel, una de las dueñas.
Esta parrilla nació hace 10 años atrás, cuando Félix, más conocido por sus compañeros como"El Negro, decidió que era hora de poner un negocio de comida luego de habersido despedido.
"La idea fue de mi marido porque había perdido el trabajo.Lo puso primero en la esquina de esta calle, porque el lugar era de mi hermano. La parrilla empezó solo con chorizos. Y asíarrancamos, a choripán, cuenta hoy Mabel, esposa de Félix y cocinera delnegocio.
Con el tiempo, el negocio fue creciendo y se trasladó a unosmetros de la calle Evita, al 400. Pero no solo creció el lugar sino que tambiénel menú. La Parrilla del Negro comenzó aofrecer asado, vacío, morcilla, chinchulines, todo lo que fuera a la parrilla.
A su vez, también los clientes empezaron a pedirle otrosplatillos, por lo que agregaron larealización de comidas caseras, como tortillas de papa, estofados, guisos y, eninvierno, los lunes son día de puchero.
Pero este lugar no creció por un golpe de suerte sinogracias a al trabajo arduo de esta pareja que trabaja de sol a sol. "Estamos deocho y media hasta las ocho menos cuarto. Todo derecho, no cerramos.






