Raúl tiene 27 años, es delgado, de contextura chica, sin embargo suvocación y su deseo de ayudar lo terminó convirtiendo en un superhéroe.
El viernes pasado junto a su compañera Evelyn De Buono fue enviadohacia La Plata con una camioneta de la fuerza a realizar tareas administrativas.Luego de una mañana repleta de trámites, se dispusieron a ir a almorzar y fueallí cuando comenzó la aventura.
"Eran las tres la tarde y todavía teníamos que pasar por Lanús,entonces tomamos por el Barrio Hipódromo y notamos que había un edificio que seestaba incendiando. No teníamos en laradio la frecuencia de La Plata como para comunicarnos con alguna comisaría,entonces sin dudarlo, bajamos de la camioneta y nos dispusimos a ayudar.
En un principio, estos jóvenes creían que iban a colaborar pero poco apoco se fueron convirtiendo en los protagonistas de esta historia. "Entramos al edificio, los ascensores no sepodían usar. Hasta el segundo piso se podía subir, todo el resto era inaccesible de la cantidadde humo que había.
Organizados y en un trabajo en conjunto, Raúl le advirtió a sucompañera que él seguiría subiendo pisos para sacar a toda la gente que seencontraba atrapada en sus departamentos y que ella se encargue de sacarloshacia la calle. Y así se hizo. "Creo que la adrenalina, el miedo, el coraje mellevaron a hacer lo que hice cuenta el oficial Fernández.
Dos, tres, cuatro, siete pisos; el efectivo logró llegar hasta elnúmero once, allí se encontró con un panorama terrible, un hombre mayor junto asu madre que se encontraba con dificultades para respirar. "La visión eracompletamente nula, ellos habían decidido quedarse en su casa respirando através de una ventana. Me informaron que en el piso de arriba se habíaoriginado el incendio y que el dueño de esa casa había quedado atrapado, norespondía a los llamados. Lo encontré tratando de apagar el incendio aunque lointentaba sin éxito.
Las llamas se habrían desatado del calor emanado por una estufaeléctrica, lo que terminó con el incendio de un colchón. "El hombre no queríaabandonar su casa, luego de insistirle tres veces, lo saqué a la fuerza y yo mequedé tratando de apagar el fuego. No podía respirar, el humo me mareaba, eligual que el hollín. Por suerte, aparecieron los bomberos y me dijeron que vaya.Bajé como pude, tambaleando, chocando con las paredes recuerda.
Una vez en la planta su compañera fue quien lo ayudó a salir hacia lacalle. Allí Raúl se descompensó, los bomberos le suministraron oxígeno perocomo su salud no mejoraba, los propios vecinos llamaron al Same. "Me recuperérápido y después emprendimos la vuelta hacia Echeverría.
Este joven se convirtió en la historia de un héroe que viste uniforme y que honra eltrabajo de servidor público.






