Rubén nació en La Pampa, a los ocho años de edad vino a vivir junto a sus padres a Buenos Aires. Primero se instalaron en Adrogué pero con el paso del tiempo decidieron hacer de Luis Guillón su localidad preferida.
Una vez en Echeverría, se asentaron sobre la calle Yrigoyen y fueron armando su vida familiar. Este hombre, reconocido en el barrio, es el menor de nueve hermanos y el día 16 de febrero cumplió 91 años. Sin embargo, su edad no le impide votar, todo lo contrario, disfruta de poder votar.
"La gente de la mesa cuando vio su documento, no lo podía creer. Empezaron a aplaudir y a sacarle fotos. Es un orgullo que ame tanto la política y que se interese por participar. Él no podría quedarse en casa sin estar presente en las elecciones" contó Marcela, hija de Rubén, quien además lo acompañó a sufragar.
El Mariano Moreno fue el colegio testigo de este hecho inédito y que además se vuelve un ejemplo del compromiso cívico. "Fue variando a lo largo de los años, antes tenía mesa en la Escuela N°8 y también en la 16. Pero ahora lo cambiaron de lugar".
Rubén es un fiel admirador de Perón y por tal motivo, simpatiza con este partido. "Fue parte de todos los momentos importantes, estuvo en la Plaza en el año 55, además de cuando emprendió su retorno en Ezeiza en el 73. Cuando volvió la democracia en el 83, me llevó a mí para que presenciara los festejos. La política es una parte muy importante de su vida" afirmó Marcela.
Rico en historias y anécdotas, es uno de los vecinos más reconocidos de Guillón. Trabajó en la fábrica Amat y luego en la Firestone, hasta el día que se jubiló. "Es la historia viviente, por eso, le digo a mis hijas que escuchen a su abuelo porque muchas cosas él las vivió, no se las contaron. Pasó por todo, se llenó de experiencias, incluso fue motoquero. Un día tuvimos un accidente y decidió vender la moto pero todavía guarda fotos de los días en los que recorría la provincia en dos ruedas".
Uno de los datos particulares de esta historia, la emprende la hermana de Rubén, la única que le queda. Tiene 96 años y vive en Rosario, ayer por la tarde también realizó su voto. "Son un ejemplo, no hay otra definición para ellos" remató Marcela.






