Esteban Echeverría

La angustia de un vecino que tienen que cerrar su negocio

Las pocas ventas y el exceso en las boletas, hicieron que el hombre tome la drástica decisión.

La angustia de un vecino que tienen que cerrar su negocio
El Diario Sur

Francisco lleva muchos años en el barrio Parish Robertson. Casi cuarenta. Allí formó su familia y a pocas cuadras de su casa, decidió abrir un local. El mismo se encuentra en la calle Lagos García, a pocos metros de Marxer.

En el negocio vende artículos varios, desde aritos y collares hasta tazas y encendedores. En su mayoría, son artículos de regalería. Hace cuatro años decidió alquilar el local y ponerse a vender. En parte, lo hizo como una distracción ya que Francisco es un hombre mayor y de esa forma se mantenía activo.

Sin embargo, su situación no dio para más y tuvo que tomar una decisión difícil: cerrar el negocio. "No puedo seguir, estoy con el agua al cuello. Las boletas me ahogan. En el mes de agosto me llegaron seis mil pesos de gas, en septiembre siete mil. Tuve que pedir un plan de pago pero cuando quiero empezar a liquidar la deuda, me llaga otra factura".

Esto se suma a que cada vez menos personas ingresan a su comercio. Ya tiene decidido que los artículos que le queden se los dará a su sobrina que también tiene un negocio similar.

"Me gustaba estar en el local. Por más que no vinieran a comprar, siempre me encontraba con algún vecino con el que conversaba" afirma Francisco y agrega "Por más que me duela, yo ya cerré hice mi vida. Pero este no es el país que quiero para mis hijos y nietos, pasé muchas crisis pero ninguna como esta" concluye.