Esteban Echeverría

La conmovedora historia del Papa Noel de Guillón

Agustín Jaime todos los días para en el semáforo de Arana y Madariaga y se saca fotos con los chicos. "Hago lo que sea para que ellos sonrían" afirma.

La conmovedora historia del Papa Noel de Guillón
El Diario Sur

Hace algún tiempo, Agustín Jaime decidió dejarse crecer la barba por una promesa. Días después de haber cambiado su "look", le regalaron un gorro de navidad. El primer chico que lo cruzó, lo confundió con Papa Noel y entre lágrimas pidió que le saquen una foto. Esa cara llena de emoción e ingenuidad hizo que mantuviera el personaje hasta el día de hoy.

"Cuando me cruzan y piensan que soy Papa Noel, se me llena el corazón de amor. Me quedo en la esquina de Arana y Madariaga, junto al semáforo, y espero que pasen los nenes porque se que me van a pedir una foto. No me importa tener calor o estar cansado, me gratifican sus sonrisas".

Según cuenta, hay una anécdota que lo macó y que nunca va a olvidar. "Un día, un vecino me regaló  una pelota y yo la guardé en la bolsa que tenía. Me subí al tren y en el medio del viaje, me encuentro con un nene que estaba vendiendo estampitas. Me mira fijo y me dice 'Papa Noel no existe'. Le dije que sí, que era yo y que tenía un regalo para él y le di la pelota. Se largó a llorar de la felicidad".

Agustín es de El Jagüel pero pasa más tiempo en Guillón. Por lo que explica, los comerciantes lo adoptaron y se ganó el afecto de los vecinos. Hace 22 años sufrió un accidente que lo dejó en silla de ruedas. "Me caí de una escalera y desde entonces tengo las vertebras muy comprometidas. No me alcanza con lo que me dan de pensión y la gente del barrio me ayuda mucho".

La palabra que lo identifica es "actitud", nunca pierde el optimismo y la convicción de salir adelante, es su principal motor. "Salgo a cortar el pasto, arbóles hago trabajos en general. El que quiere, el que tiene voluntad se la rebusca y lo logra".