Jorge Vera tenía 53 años y desde hace siete años trabajaba en el municipio de Esteban Echeverría. Estaba en el área de seguridad y solía estar en la puerta de entrada.
Tal vez sea por esto que se ganó el cariño de todos los empleados y vecinos que ingresaban al lugar.
Se fue sorpresivamente. Un paro cardiorrespiratorio le causó la muerte y le quitó la posibilidad de despedirse de los suyos.
Sus familiares y amigos lo van a recordar como un amante del deporte, en especial del boxeo, y su ferviente fanatismo por Boca. También como un hombre amable, sociable y carismático.
En las últimas horas las redes sociales se colmaron de mensajes que lo recuerdan.






