Sofía Terrero de Santamarina:
Doña Sofía, al igual que su esposo, colaboró constantemente en obras de bien público, sobre todo relacionadas a la salud. El 19 de marzo de 1930, de hecho, donó y equipó la sala de primeros auxilios San José, que sería el primer hospital de la zona, hoy transformado en la Casa de la Cultura.
El 18 de diciembre de 1976, cuando se inauguró el policlínico municipal bautizado se decidió que fuera llamado Sofía Terrero de Santamarina.
Cecilia Grierson:
Fue la primera médica de América Latina y de Argentina. Capaz, inteligente y talentosa fue un ejemplo a seguir por las jóvenes de ese momento.
Hija de una familia de inmigrantes escoceses radicados en Monte Grande, fue la mayor de seis hermanos. Se la reconoce en el partido por ser nieta de uno de los granjeros escoceses de mayor predicamento, Don Guillermo Grierson.
Actualmente, su apellido está plasmado en una de las calles del barrio "Los Eucaliptos de Luis Guillón
Lola Mora:
Fue una escultora argentina que además incursionó en el urbanismo, la minería y las artes visuales. Se destacó en espacios generalmente vedados a las mujeres de su época y fue la escultora argentina más halagada y discutida de los últimos años del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Su obra más conocida es la Fuente de las Nereidas, denominada popularmente como Fuente de Lola Mora, un conjunto escultórico de mármol de Carrara que se inauguró el 21 de mayo de 1903 en el Paseo de Julio de Buenos Aires.
Dolores Ocantos:
Su nombre corresponde a una de las primera directoras que tuvo la Escuela N°1 Domingo Faustino Sarmiento. Tuvo a su cargo casi a cien niños de la zona a las cuales les dictó educación y también contención. Entre ellos había setenta varones y más de cincuenta niñas. En 1936, 25 años después de la muerte de esta mujer, el Concejo Deliberante designó una calle con su nombre para de esa manera poder homenajearla.
Es la primera arteria, luego de atravesar las vías de la estación de Monte Grande, y su trazado se extiende a lo largo de ocho cuadras.
Dora Catalina Fleitas:
Nació en el pueblo correntino, Esquina, el 5 de septiembre de 1912. A los 18 años obtuvo con medalla de oro el título de maestra normal, recibiéndose posteriormente de profesora de inglés. Sin embargo, su verdadera vocación era la política, al cual se entregó sin retaceos y por eso se afilió al partido Radical. Radicada en Luis Guillón, durante el mandato de Hipólito Yrigoyen, se encargó de realizar pegatinas de carteles y afiches. Además ejerció el cargo de concejal por dicha agrupación durante el gobierno de Illía. Recordada por su tesón, la idea de que una calle llevara su nombre fue aprobada por unanimidad en la sesión del 14 de noviembre de 1996 por el Honorable Concejo Deliberante.
María Esther Balestrini de Lombardi:
Nació en Monte Grande el día 12 de julio de 1912. Hija de Balbina e Ignacio Balestrini y tuvo once hermanos. Se recibió de maestra normal catequista en 1920 y comenzó sus tareas educativas en la Escuela N°8 de Luis Guillón y al momento de inaugurarse. Además ejerció cargo en la Escuela N°1 Domingo Faustino Sarmiento y luego en calidad de vicedirectora en Ezeiza. Colaboró en la creación del jardín Mi casita en El Jagüel y estuvo al frente de la institución.
Por otra parte, fue la primera presidente de la rama femenina de la Acción Católica de la parroquia Inmaculada Concepción y conformó el laborioso grupo de ayuda Caritas.
Mariana Arbel:
Fue la primera obstetra diplomada que se radicó en Monte Grande cerca de 1907. Atendió a una gran clientela en un pequeño consultorio de la calle Vicente López 174. Su presencia fue cancelando las actividades de las comadronas de aquel entonces y rápidamente pasó a convertirse en una de las referentes de la ciudad. También desempeñó una incansable labor en la casa de primeros auxilios San José, pero poco tiempo después falleció, en el año 1966. Muchas madres atendidas por esta profesional la recuerdan y respetan por el ejercicio de su trabajo.
Manuela Jiménez de Avila:
Si bien no hay una gran cantidad de datos sobre ella debido a que no fueron guardados en el archivo histórico, se puede saber que fue docente y que se desempeñó como una de las primeras directoras de la Escuela N°1 de Monte Grande. Sucedió esta docente a Paula Heredia haciéndose cargo de su labor el 11 de junio de 1897 hasta el 1 de marzo de 1903.
Su nombre aparece en una calle interna del barrio La Cautiva de Monte Grande y está ubicada entre las arterias Arana, Alfonso Amat y Ameghino. Recordada por su buen desempeño, dedicación y trabajo, los vecinos consideraron adecuado que una de nuestras calles llevarán su nombre
Clementina Rendón:
Fue la primera maestra que tuvo la primera escuela del viejo Monte Grande, con mucha anterioridad a la fundación de nuestro partido. Nació en 1859 y al momento de su nombramiento tenía 21 años de edad. También desempeñó cargos en colegios de otras localidades como en la Villa Industrial en el territorio de Barracas del Sur.
Por otra parte, desde el 5 de marzo de 1891 hasta mayo de 1892, se desempeñó como maestra elemental graduada del concejo provincial.
Catalina de Battipede:
Su calle se encuentra entre las arterias Libertad y Barracas, y atraviesa los barrios Cristóbal Colón, Monte Chico y La Paz. Fue una recordada vecina de la región aunque nació en Italia pero se radicó en esta zona, cinco años después de que Monte Grande fuera fundada. Se dedicó en un principio a las tareas campesinas en su chacra del cuartel V propio del nuevo partido de Esteban Echeverría.
Estuvo muy ligada a la actividad religiosa y donó el terreno donde hoy se encuentra la capilla que venera a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en el barrio San Lucía.
También fue donante de ladrillos para la creación del recordado hospital viejo. Falleció el 29 de agosto de 1994.
Ángela González de Barbier:
Fue una afamada docente de Monte Grande y nació el 19 de julio de 1875. Se educó y recibió en una escuela religiosa. En 1910 fue maestra y directora de la Escuela N°43 que se habilitó en una pequeña casa propiedad del vecino Luis Guillón y que se encontraba en la calle Las Heras.
Estuvo casada con Pedro Barbier y tuvo tres hijos, Angela María, María Isaac y Pedro.
Al jubilarse en 1939 tras ejercer durante 29 años cargo en la misma escuela, fue despedida con un gran aprecio por toda la comunidad a la cual le entregó parte de su vida.
Su calle se encuentra ubicada en la localidad de El Jaguel, a pocos metros de la arteria Norberto López.






