Entré a los 21 gracias a un vecinos que trabajaba en la empresa. Lo llamábamos El Portugués y gracias a su insistencia yo pude entrar a trabajar ahí recuerda Luis. Según cuenta tuvo varios empleos, entre ellos, manejar camiones. Si bien nació en Lanús, a los 12 años de edad vino a vivir a Echeverría, más exactamente, al barrio Lauda.
En esa época las calles eran muy angostas y para estacionar el camión que manejaba debía entrar marcha atrás durante varios metros. Era una maniobra que hacía todos los días y que le generaba admiración a este vecino. Un día El Portugués se enteró que yo estaba desempleado y me ayudó a entrar a la 501.
Luis se autodefine como el Sarmiento de su profesión, debido que nunca faltó al trabajo. Para mí era un placer ir a trabajar, en especial, porque me encontraba con la gente y charlaba con ellos. Mi vínculo siempre fue excelente, por eso, ahora esos pasajeros me cruzan en la calle y me saludan; se detienen a charla conmigo y eso es muy gratificante.
Por otra parte cuenta que la relación con sus compañeros y jefes también era excelente y por tal motivo, cuando anunció su retiro, se encargaron de realizarle una despedida inolvidable. Había más de 60 personas, comimos, charlamos, y la pasamos muy bien. Eso me va a quedar para siempre en el corazón.
Lleva casi tres semanas retirado y afirma que el apoyo de su familia se vuelve fundamental. Siento que estoy de vacaciones aunque me levanto muy temprano porque me gusta disfrutar del día. Puede ser difícil el retiro pero tengo muchos proyectos por delante que me van a ayudar a pasar este momento.






