Las ocho personas eran de origen boliviano y eran controlados con cámaras. El dueño del galpón vivía en La Paz y las indicaciones llegaban a través de WhatsApp. El hermano del propietario era el encargado de administrar el local en Monte Grande.
Las víctimas trabajaban de lunes a sábado de 7 a 21 horas y en promedio debían prestar servicio unas 14 horas por día. Si intentaban escapar los amenazan con lastimar a sus familias. Se encontraban hacinados y además habían mujeres con chicos pequeños e incluso bebés.
Según se pudo saber, en el lugar hacían prendas que luego eran vendidas en ferias de la región. Además eran controlados por cámaras para que no dejarán de trabajar en ningún momento.
En los allamientos, la Policía incautó once máquinas de costura, varios bultos de pantalones de tela color azul y negro sin terminar de confeccionar, entre otros elementos de interés.
Por otra parte, debe decirse que la casa y el galpón donde se alojaban fueron construidos en tiempo record hace pocos meses y que los vecinos no veían salir ni entrar a nadie. "Estamos investigando como llegar al dueño y jefe del lugar que no vive en el país.De acuerdo a lo investigado, estaba al tanto del negocio mediante WhatsApp con su hermano que se encuentra procesado" detalleron los investigadores.
En la causa intervino la UFI N°3 Descentralizada de Esteban Echeverría y luego al tratarse de un delito federal, pasó al Juzagado Federal 1 de Lomas de Zamora.






