A solo un día de nochebuena, el centro de Monte Grande está libre de pirotecnia en sus calles y dentro de los locales y en su lugar hay una mayor concentración de comercios que ofrecen artículos de iluminación en una tendencia al olvido de la tradicional actividad.
Desde hace años, el municipio de Esteban Echeverría realiza operativos de control de venta ilegal de pirotecnia. Con la idea de evitar incidentes, el Gobierno Municipal decomisa gran cantidad de material explosivo y fuegos artificiales para asegurar la tranquilidad durante las celebraciones de fin de año.
Pese a ser legal su comercialización en locales habilitados. La actividad tiende a la baja por diferentes razones. Principalmente por las consecuencias de los efectos sonoros que producen, los cuales afectan enormemente a las personas autistas, a los animales y al medioambiente.
En el caso de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), el 40% de los que lo padecen tienen sensibilidad auditiva. El estruendo les provoca estrés, ansiedad, miedo y autolesiones, entre otros males. La pirotecnia reúne los tres tipos de ruido que los afectan: los inesperados, los múltiples y los de tono alto.
Otro aspecto es el económico. Los fuegos artificiales han aumentado entre un 20 y un 30 por ciento en los últimos meses. Los precios más accesibles rondan entre los 280 y los 350 pesos por lo que se advierte que la inflación y la crisis económica son un factor preponderante en la baja de las ventas.
Por último, los incidentes siempre son un elemento que preocupa. Si bien hay un notable descenso de los accidentados a lo largo de los últimos años, no deja de ser un hecho que provoca gran cantidad de campañas de concientización.
Bajo el lema Más luces, menos ruido, muchos distritos se han sumado a una creciente tendencia a reemplazar los fuegos artificiales por elementos lumínicos. La tradicional actividad ha dejado de serlo y poco a poco pierde popularidad entre los vecinos.






