De chica veía a su abuelo pintando, y ella estaba siempre al lado. Era su dos siempre, cuenta Sofía Szwedowicz. En Monte Grande la conocen como Rula, por su pelo rubio y enrulado que anticipa su arte colorido, alegre y disruptivo. Power colors, paisajes surrealistas, abstracción en power color, con obras muy grandes y siempre fuera del formato. Ese arte es el que presenta en galerías tanto de la región como de Capital, y próximamente expondrá en Paris. Que la gente sienta con las obras abstractas otro sentimiento que no sea una imagen común.
Comenzó sus estudios en arte por voluntad propia desde muy temprana edad. Por acción propia se inscribió en el colegio Polivalente de Arte de Luis Guillón, un lugar que supo ser farol y punto de partida para muchos artistas de la ciudad. Mi mamá ni sabía donde quedaba el colegio, porque está escondido atrás de la 501, recuerda en una entrevista en el programa Buenos Vecinos, de Extremo 88,7.
Se especializó en pintura, y después de trabajar primero en relación de dependencia, hace ya cuatro años se dedica a la pintura exclusivamente y de manera profesional.
En octubre viajará a Paris para exponer los días 18, 19 y 20 de octubre, representando a la Argentina junto a otros 500 artistas que fueron seleccionados tras haber expuesto en el centro cultural Borges, en Galerías Pacífico, en CABA.
Se reconoce de Monte Grande, del sur, y expresa su sentido de pertenencia para impulsar el arte de la región.
¿Hay actividades culturales en la región? ¿Qué aporte hacen a los artistas locales?
Si hay, y ayuda bastante. También a concientizar y a saber que hay otro lado, que es muy grande, como es los murales que hacen desde la Municipalidad, como el Galpón Cultural, que asista gente a los eventos está bueno porque sale de lo común y genera un muy lindo ambiente. Da sentido de pertenencia y particularidad.
A pesar de haber logrado entrar al mundo del arte en la Ciudad de Buenos Aires, y ahora también en el exterior, seguís exponiendo en el sur. ¿Cómo se dio esa salida, y posterior vuelta a la ciudad?
Haberlo traído acá y estar de local, en mi casa y que la gente le interese es muy bueno. En Monte Grande hay un montón de cosas para explotar culturalmente. Hay muy buenos profesores, muy buenos lugares que te permiten generar eventos, entonces la respuesta de la gente fue maravillosa.
¿De que se trata pasar del arte como hobby al desafío de vivir del arte?
Es animarse. Es inscribirse en todo. El ambiente del arte es muy grande y muy lindo, la gente te ayuda un montón, te motiva y te da ese impulso a arriesgarte. Así pasé de un trabajo en relación de dependencia que me ayudó a invertir a probar. La respuesta por fuerte fue muy lindo, y te dan esos mimos al alma que a veces estás en una expo, otro día otro, y representando a la Argentina y a Monte Grande. Al ser de zona sur es todo más complejo.
El arte tradicional pareciera que choca con el arte digital y las redes sociales, y vos lo combinás. ¿Qué publicás en tus redes y qué usos les das?
Voy publicando el paso a paso de las obras par que la gente también vea cómo va quedando, los nuevos estilos, las cosas que van probando. Me gusta probar, me tiro a la pileta. Trabajo mucho con colores, y por ejemplo en negro no trabajo tanto, pero he hechos obras en blanco y negro. No me gusta, pero pruebo.
El color está presente como protagonista en toda tu obra. ¿Qué tanto de vos dicen tus colores?
Es un 100% de tratar de siempre fijarse lo positivo, lo lindo, lo alegre. Eso transmite mucho de mí. En muchos lugares me dijeron que tiene que ver con mi personalidad 100%. Cada cuadro es un momento, y a veces cuesta muchísimo soltarlos. Por eso es un mimo al alma que tengan una obra mía porque tienen una parte de mí.






