Así lo confirmó su madre, Verónica. Mi hija está bien. Me mostraron una foto, medio sonriente, precisó la mujer. Y añadió: Estoy feliz, agradezco a todos los que trabajaron y dieron datos. Que a nadie le pase lo que me pasó a mí.
Jennifer salió de su casa el jueves 11 y se la vio por última vez cerca de las 15 en la calle José Mármol. Dijo que iría a la casa de una conocida del barrio y desde ese momento no se supo nada más.
Hubo testimonios y llamadas que complicaron la búsqueda en los primeros días. Según trascendió, la vecina de a la que Jennifer iba a visitar tuvo algunas contradicciones en su relato. Primero dijo que nunca la había visto y luego que sí, pero que no entró a su casa. Eso generó un allanamiento en la vivienda, aunque sin resultados.
Otro eje de la investigación se centró en un hombre de 46 años que sería pareja de la joven, pero del cual su familia no tenía ninguna referencia antes de la desaparición.
Por otra parte, se realizaron intensos rastrillajes en Canning, San Vicente y zonas cercanas a Echeverría pero todas arrojaban resultado negativo. Lo que se cree hasta el momento, es que la joven quiso ir a la casa de una de sus hermanas y se perdió. Todo esto agravado por las dificultades que tiene para oir y también comunicarse.
Luego de que la joven se reuna con su familia, se sabrá con exatitud que lo que ocurrió. Ahora, su familia respira y agradece a los investigadores y vecinos que colaboraron con la causa.






