Esteban Echeverría

Hay muchísimos adolescentes en el mundo del folclore

Desde los 10 años que está en la música. Llegó a tocar folclore con los más grandes y hoy da un giro hacia la música popular. Las ventajas y dificultades que tiene entrar a la música desde el tradicionalismo, y su forma de adaptarlo a las nuevas tecnologías.

Hay muchísimos adolescentes en el mundo del folclore
El Diario Sur

Nahuel Piriz (22) lleva 12 años en la música. Desde que tiene 10 empezó a tocar la guitarra y según contó en una entrevista al ciclo de músicos locales ‘XTV’, la primera canción que le enseñaron fue “Zamba de mi Esperanza”. Desde entonces no dejó el folclore y hoy, al tiempo que publica su tercer y último disco, lo sigue llevando en la sangre a pesar de haber abierto el repertorio a otros ritmos. En Esteban Echeverría cumplió uno de sus sueños, cuando en una fiesta de aniversario del distrito tocó junto a Luciano Pereyra en Campo Amat. También tuvo la oportunidad de compartir escenario con Soledad Pastorutti, Facundo Saravia, o Los Nocheros. 

Cambió su presentación y ya no se viste de gaucho, y en su tercer disco incorporó nuevos ritmos asociados a la música popular, sin perder los tradicionales ritmos de las danzas folclóricas de nuestro país. Reconoce que el folclore es un género difícil, por la poca difusión que tiene en radios o plataformas digitales donde otros temas asociados a la tecnología pisan cada vez con más fuerza.   

“Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. El folclore lo que tiene de bueno es que es un publico muy familiar, otros ritmos se asocian con un público específico. El folclore está en la familia, en los grandes, en los nenes, hay muchísimos adolescentes en el mundo del folclore. Es verdad que en ciertas radios el folclore no está. Eso lo hace un poco más difícil, pero uno trata de defender eso y poner al folclore lo más alto posible”.  

¿Qué elegiste contar en las canciones de este nuevo disco? 

Este nuevo disco presenta muchas cosas más personales, que tienen que ver con lo que uno trata de decir a través de las canciones. Se llama Tres porque representa mucho. Además de tratarse de mi tercer disco es un número que representa mucho en mi vida. Nací un tres de febrero, en mi familia somos tres. Siempre está ahí como dando vueltas por todos lados. Tiene la gran mayoría de las canciones de mi autoría y hablan de diferentes cosas, de amor, alegría, fiesta. Tiene también muchos ritmos que otros discos no tenían.  

¿Qué ritmos tienen que otros discos no tenían? 

Buscábamos ampliar nuestro repertorio y no hacer tanto folclore tradicional y pasar a hacer música popular. Se agregaron ritmos de canción, otros instrumentos como por ejemplo de percusión, o guitarras eléctricas; también hay otros ritmos como el reggae. Así fuimos como fusionando un poco, pero no demasiado para quedarnos en la música popular y no irnos tanto al rock. 

¿Por qué elegís dejar atrás el folclore, o no lo dejás atrás? 

No estamos saliendo del folclore. Seguimos haciendo muchas canciones folclóricas, pero también abrimos a otros géneros. El folclore nunca se va a ir de nosotros. Eso lo muestro en las fotos del segundo disco, donde frente al espejo estoy con la ropa que toco ahora y también con la ropa de gaucho. Eso quiere decir que por más que me vista de una forma, o cante lo que cante, la raíz nunca se va a perder, y la esencia siempre va a estar para representar a mi música. Yo empecé haciendo folclore, pero hoy hacemos también otra música sin dejar de lado el folclore que es tan lindo.