Después de 20 días terminó la edición 2019 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde entre otros sucesos se destacó la presentación del libro Sinceramente, de Cristina Fernández de Kirchner, reconocido por propios y ajenos como uno de los hitos literarios de la historia.
Cristian Baceda está lejos de la Rural, pero en el centro de Monte Grande (Mariano Acosta 128) tiene su propio local donde vende libros usados, novedades, libros escolares: El Búho Librerías. En ese contexto habló con eldiariosur.com de la situación actual de la industria.
Los jóvenes son los que más leen. Para alguien que no lee, o que no frecuenta librerías comerciales, es una frase que impacta. Añorando tiempos pasados, y también con algo de soberbia, los adultos tienden a pensar que los jóvenes del siglo XXI ya no leen como se leía antes. De los 12 a los 22 leen muchos. Por ejemplo leyeron mucho Harry Potter, y eso los fue metiendo al mundo de los libros, contó Cristian.
Explica también que la industria editorial no solo refiere a largos libros de centenares de páginas, con autores clásicos y reconocidos mundialmente. Todo es literatura, y para hacer notar eso cuenta la experiencia de los chicos más chiquitos que van a librerías acompañados por sus papás. Los nenes se vuelven locos cada vez que entran acá, o a cualquier librería. Con libros para escribir, para dibujar, ya con dibujos. Lo bueno es que hoy en día hay mucha literatura infantil muy buena y muy variada. En la Argentina tenemos muy buenos ilustradores y escritores.
La misma postura tiene frente a bestsellers que por haber alcanzado altos niveles de popularidad muchas veces son menospreciados, pero que sirven como la perfecta puerta de entrada a la lectura para las nuevas generaciones invadidas por consolas de juegos, Netflix y Smartphone. Muchos chicos empezaron leyendo Harry Potter, o Crepúsculo. Y no hay que menospreciarlo porque sigue siendo literatura. Y después esos mismos chicos terminan leyendo filosofía, política, Borges, Cortázar. Ayuda mucho al hábito de agarrar un libro y leerlo.
Libros electrónicos o e-books
Kindle, tablets, y otro tanto número de opciones para leer libros electrónicos amenazó la industria editorial pero más desde lo discursivo que desde lo práctico. Acá en la Argentina no pegó el e-book, resume Cristian.
En algún momento se pensó que iba a ser la muerte del libro. Pero lo mismo dijeron de la radio o la tele. De por sí el aparato para leer e-books es muy caro. Y si querés después comprar los e-books legalmente a la editorial, también son libros caros. Acá llegó tarde el e-book, explica.
Además destacó la importancia del hábito y el ejemplo de los mayores. Como no termina de ser negocio el libro electrónico, el padre lee libro y el hijo lo ve leyendo el libro, y agarra el libro.
Sinceramente
El libro Sinceramente, de Cristina Fernández de Kirchner, fue un hito para toda la industria editorial de la Argentina. Es algo que en 12 años trabajando en libros nunca viví, reconoció Cristian. Para graficarlo puso su propio comercio como ejemplo de escala. El Búho Librería vendió más de 120 ejemplares de Sinceramente, y Cristian recuerda que otros grandes hitos como Harry Potter, o libros de Stephen King vendieron no más de 50 o 60 ejemplares. Además reconoció que fue un impulso importante para una industria que viene golpeada por la situación económica, pero que además registró una mala temporada escolar. La fotocopia está pisando muy fuerte, y además las editoriales empezaron a meterse en los colegios a organizar compras comunitarias salteándonos, y es imposible competir con eso. Nos saltea a nosotros y es una competencia absolutamente desleal.






