Sociedad

La profesora de patín Laura Avellaneda festejó sus 30 años en la profesión

Enseña en la Sociedad Española. Ayer cumplió tres décadas de trabajo y el club le preparó una fiesta sorpresa. La frutilla del postre: el aniversario fue el mismo día de su cumpleaños.
miércoles, 14 de agosto de 2019 · 20:24

Treinta años atrás, Laura Avellaneda se ponía por primera vez al frente de una clase de patinaje artístico y, tal vez sin saberlo, se convertiría en pionera de una actividad que hoy es furor. En aquel entonces la Sociedad Española contaba apenas con algunas canchas de bochas y un bar; tres años más tarde llegaría esta joven patinadora para comenzar una revolución dentro del club que hoy en día es uno de los más grandes del distrito. 

En el ‘89, a sus 22 años, Laura empezó su carrera como profesora en el Club Atlético Monte Grande, pero en el ‘92 la actividad ya no tuvo lugar y consiguieron trasladarse (ella y otros 150 socios) a la institución vecina: “Patín fue la primera actividad en llegar a la Sociedad. Logramos hacer la pista que hoy usamos, luego las tribunas, y así fue creciendo hasta hoy”, recuerda la profesora.  

Así fue desarrollando el deporte hasta convertirse en una referente local del patinaje artístico. Para conocer sobre su trabajo, sobre el conocimiento y la destreza que trasmite en sus clases, alcanza con observar lo que sus alumnas sienten por ella: un cariño que dejaron plasmado en la fiesta sorpresa que le preparon para esta fecha tan especial.  

“Todos los años hacen algo, pero siempre me terminan sorprendiendo. La verdad que no me esperaba esto. Es mucho amor el que recibo. La sensación que tengo es muy intensa porque cuando parás y te das cuenta de todo el camino recorrido, no podés creer todo lo que uno va sembrando y cosechando al mismo tiempo”, describió Laura minutos después de encontrarse con el festejo en plena pista de patinaje.  

Emocionada, la profesora destacó lo que más la motiva en su profesión: “Más allá del deporte, lo más lindo es el vínculo que se forma entre los chicos. Uno educa a los chicos y con esto logra que todo fluya bajo una demostración de amor y cariño. Trabajo con gente muy linda”, concluyó.  

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