Llegaron poco antes de las 7 de la mañana. El chaparrón de la madrugada les dio un pequeño respiro y los adolescentes se presentaron con mucha vitalidad, algunos de ellos disfrazados, otros con algún accesorio de color, remeras pintadas y alguna que otra bengala. No obstante, la gran diferencia con anteriores ediciones de la tradición llamada el UPD (Último Primer Día) fue la gran presencia de adultos.
Decenas de padres y madres, con mucha emoción, acompañaron a todos los chicos en el festejo. Se hicieron presentes no sólo en el festejo previo sino también en todo el recorrido que duró la caravana y en la Plaza Mitre, destino de los futuros egresados en Monte Grande.
Filmaron todo y sacaron fotos con mucha emoción, pero también controlaron que los jóvenes no interrumpieran con el devenir de la cuidad: que no cortaran las calles ni hicieran disturbios como pasó en anteriores ocasiones.

Paola, madre de una de las egresadas comentó que se acercaron en el marco de "un compromiso". "Tenemos que estar", aseguró. "Vinimos a acompañar porque sabemos como son las nuevas generaciones", añadió y destacó que los chicos "se divirtieron bien, sanamente. Estuvieron en una casa, bailando y caminaron 15 cuadras hasta llegar a la plaza".
Además, destacó que desde el colegio realizaron charlas previas con los padres para organizar este importante día para los futuros egresados. "Nos juntamos para trabajar en la concientización, principalmente", añadió.






