A sus 61 años, Claudio Petrucci se ofreció voluntariamente para ser parte del equipo de Aerolíneas Argentinas que repatriaría a ciudadanos varados a lo largo del mundo durante la crisis sanitaria por el Covid-19. Y así lo hizo: esta semana fue tripulante del primer vuelo "de rescate" que trajo a 250 personas desde Miami, Estados Unidos, y luego viajó con la misma cantidad de pasajeros desde Punta Cana, República Dominicana.
Claudio nació y creció en Monte Grande. Fue alumno de colegios como el Euskal Echea y el Parish Robertson, y apenas terminó el secundario entró a la Colimba. A su egreso consiguió un lugar en Aerolíneas Argentinas y ya lleva 40 años trabajando allí. Hace poco tiempo decidió mudarse a Canning, donde está haciendo cuartentena desde el domingo.

Claudio Petrucci, en la pista del aeropuerto de Ezeiza.
"En mi tiempo en Aerolíneas nunca pasé por algo así", cuenta Petrucci sin dar espacio a la duda. "Yo estaba en casa, siguiendo los protocolos, y me contacté con amigos que están varados en España. Con todo el dolor del mundo les dije que yo no podía hacer nada para que vuelvan, pero eso me hizo pensar en todas las familias que podían estar en la misma situación". Fue entonces que el vecino decidió, a pesar de estar cerca de la edad de riesgo, ofrecerse para repatriar argentinos.
Se le asignó así el primer vuelo que trajo argentinos de vuelta a casa. El lunes por la noche aterrizó, junto a unos 250 pasajeros, el vuelo AR 1303 en el aeropuerto internacional de Ezeiza proveniente de Miami. Aplausos, lágrimas, y felicitaciones para la tripulación por la hazaña.
Petrucci fue por una segunda tanda de argentinos varados, esta vez en Punta Cana, el sábado. Con un Airbus 330, formó parte de un nuevo vuelo de rescate: "Todos estaban muy agradecidos con nosotros. Se notaba a la gente desesperada por volver a casa. Esto no tiene que ver en nada con el trabajo que hacemos usualmente, siempre llevamos y traemos gente que se va de vacaciones", cuenta el tripulante.
Una cuestión que ha llamado la atención del vecino durante esta experiencia es la conciencia social que existe sobre la pandemia: "La semana pasada cuando estuve en Miami pude ver como allá no están tan informados ni al tanto de la realidad como lo estamos acá, por lejos", explica Petrucci, y sigue: "Hay dos caras, el que vacía las góndolas para pasar tres años bajo tierra y el que sale a pasear con monopatín, pero en Estados Unidos no están con la guardia en alto".
Siguiendo esta línea, el vecino y tripulante reconoce: "El gobierno, a mi entender y yo sin haberlo votado, es excelente en lo que está haciendo. Me saco el sobrero. Ahora a toda la gente le toca quedarse en casa, que es el único antídoto que tenemos contra este virus. Es lo único que nos puede salvar".






