Una vez más la imagen del centro de Monte Grande con una intensa circulación se repite durante la cuarentena. A los vecinos que se acercan a entidades bancarias y farmacias, hoy se sumaron las filas -algunas de más de 300 metros- para pagar servicios en locales con Rapipago o Pago Fácil.
Existe una problemática con respecto al pago de facturas por estos medios extrabancarios: solamente están funcionando las sedes que se encuentran habilitadas en comercios que están exceptuados del aislamiento, como kioskos o farmacias. Se estima que está habilitado solo un 20% de la red, por lo que las pocas opciones abiertas son las que reciben todo el caudal de personas.

Sumado a esto, algunos locales solamente aceptan débito, cuando muchos intentan pagar en efectivo. Esto provocó que algunos vecinos realizaran filas durante varias horas y hayan regresado a sus hogares sin poder efectuar sus pagos.
El hecho de que los vecinos no puedan abonar sus cuentas -ya sea a empresas o sus impuestos- hace que decaiga la recaudación. Este es un inconveniente grave también para los gobiernos municipales, que en algunos casos llegaron a recaudar menos del 50% en las tasas de sus contribuyentes.
En Monte Grande hay cinco locales oficiales de Pago Fácil, dos en Luis Guillón, uno en El Jagüel y otro en Canning. Rapipago tiene cuatro en la localidad cabecera y otro en El Jagüel. En las páginas web oficiales de cada empresa se puede verificar cuáles son los locales habilitados.






