Lo que en un principio parecía una medida de corta duración se convirtió poco a poco en un aislamiento de más de un mes, ocasionando importantes cambios de rutinas y actividades en gran parte de la población. Todo ello, conllevó diferentes respuestas en el organismo humano que comienzan a pasar factura.
Como veníamos previendo, empezaron a surgir las consultas cardiovasculares esta semana, reconoce Omar Prieto, destacado cardiólogo de Monte Grande, quien explica que la gran mayoría de las consultas fueron por eventos de hipertensión arterial, dolor precordial atípico, dolores de pecho atípicos, nuevas palpitaciones que no estaban presentes y, algo que no es menor y que puede estar relacionado con esto, las alteraciones en el sueño.
Todos estos eventos y factores de riesgo tienen relación con la pandemia. Nuestro esquema de vida se alteró, los horarios cambian y cuando cambian los horarios no solo se alteran los ritmos en que nos vamos a dormir o nos despertamos sino también la toma de los tratamientos y esto de estar encerrados, protegidos en nuestros hogares, nos lleva por ahí a cometer excesos que nos perjudican, detalla el especialista.
Las emociones afectan significativamente a nuestro organismo y producen algunos signos de alerta. Un dato que es bastante significativo es que la gran mayoría de los pacientes le sube la presión por la noche, coincidentemente con el horario en que se ven los noticieros. Parece que es el horario de las cifras cunado están los datos de los infectados y los fallecimientos cuando se da más esta situación, comenta Prieto a modo de ejemplificación.
Los problemas familiares, la incertidumbre e impotencia de no poder actuar ante esta pandemia generan diferentes expresiones en nuestro cuerpo. La angustia y el dolor precordial son las más comunes, que deben ser consultadas para descartar cualquier tipo de patologías en pacientes que nunca lo padecieron.
El cambio de horarios y el problema del sueño
La cuarentena dio vuelta todas las rutinas tal cual las conocíamos. Prácticamente no tenemos horarios, resume Prieto al hablar de los diferentes desajustes que este problema provoca y aclara: Las principales organizaciones sociales de la salud lo primero que recomiendan es mantener nuestras rutinas, no dejar de hacer actividad física, comer a horario, respetar los horarios de sueño.
Hay varios estudios actuales de la pandemia en relación con el sueño y hay datos interesantes como que aumentaron las pesadillas alrededor de un 40% en la población, explica a modo de ejemplo destacando que son los más jóvenes y los niños quienes más padecen de las pesadillas.
La falta de sueño o los desajustes del mismo no sólo influyen en el cansancio y la mala alimentación. Tenemos un mal dormir y la forma de metabolizar los medicamentos no es la misma, los niveles hormonales no son los mismos, aclara. En este sentido, recomienda que los pacientes se acerquen a los especialistas si notan que sus medicamentos no hacen efecto para poder hacer el ajuste necesario ya que ya son 40 días de angustia, de incertidumbre y miedo, que es una cosa muy vigente, el poder máximo del medicamento no es el que uno esperaba, por lo que muchos pacientes deben modificar el esquema.






