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Insólita detención de la Policía Bonaerense en Monte Grande

Subieron a un patrullero y maltrataron a un hombre sin techo que se dedica a cocinar y vender tortillas en Origone y Bvard. Buenos Aires, a metros del hospital.

Todos los días, apenas sale el sol, Mario (30) y Cristopher (20) arrancan sus mañanas con el mismo ritual: ordenan la carpa en la que duermen a un costado de la Escuela Primaria N°14, barren la vereda y prenden el fuego para asar tortillas, que venden a los vecinos que van y vienen por la calle Origone, en Monte Grande. Este lunes, sin embargo, algo rompió esa rutina cuando varios policías y dos patrulleros de la Policía Bonaerense -a cargo de la Jefatura de Estación a nivel local- se llevaron a Mario, acusándolo de estar violando la cuarentena.

Insólita detención de la Policía Bonaerense

Mario les intentó explicar, pero no hubo caso. Resulta que él y su hermano desde hace tres meses viven en este rincón exterior del colegio, a pocos metros de Boulevard Buenos Aires, porque no consiguen trabajo ni otra forma de sobrevivir. Mario no puede respetar el "Quedate en tu Casa", simplemente porque no tiene una casa donde pasar la cuarentena.

La Policía Bonaerense no lo entendió así, y fue por eso que decidieron subirlo a un patrullero y trasladarlo a la comisaría 1ra de Monte Grande, donde estuvo demorado.

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A su salida, el vecino dialogó con El Diario Sur: "Esto es todo lo que puedo hacer. No puedo agarrar un fierro e ir a robar, yo quiero trabajar. Mi orgullo es poder trabajar y ganarme yo el pan día a día", cuenta Mario, que con ayuda de la gente del barrio armó dos mesas y una parrilla para cocinar y vender tortillas en la semana, y choripanes los sábados y domingos. Está convencido de que, de a poco, con lo que va ganando con su trabajo pueda conseguir un alquiler en Monte Grande y así dejar de dormir a la intemperie, sobre todo durante la cuarentena y el inverno.

Conseguir trabajo no es fácil para Mario. A pesar de que tiene experiencia en tareas de albañilería, además de no haber podido completar sus estudios padece de mielitis aguda, una afección que, entre otras cosas, le impide caminar correctamente.

Hoy en día Mario es asistido por el Municipio de Esteban Echeverría y por vecinos solidarios que conocen su historia, y que de a poco lo ayudan a pasar sus noches de cuarentena con menos frío, o con menos hambre. Pero Mario tiene entre ceja y ceja una sola cosa, por la que va a seguir trabajando con su humilde parrilla a pesar de cruzarse obstáculos como la reciente e insólita intervención de la Policía Bonaerense: "Lo que más quiero es volver a dormir en una cama, y con un techo. Ya lo voy a conseguir".

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