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Trueque: una práctica que se mantiene viva en Ezeiza

Tres veces por semana un grupo de vecinas de la zona organizan las jornadas de intercambio. Los productos en oferta y demanda comprenden una gran variedad y sirven para mantener a más de cien familias. 

Trueque: una práctica que se mantiene viva en Ezeiza

Todos los lunes, jueves y sábados después del mediodía un grupo de mujeres de Ezeiza se junta en la Plaza de la Estación para poner en práctica un hábito que tuvo su auge entre los años 2000 y 2002, cuando nuestro país atravesaba serios problemas económicos, con altas tasas de pobreza y desempleo: el trueque.  

Este fenómeno fue estudiado y analizado tanto en Argentina como en el mundo, y la historia coincide en que si bien es una estrategia que se utilizó en decenas de países, el mayor exponente del truque a nivel mundial fue el Club del Trueque argentino. Así lo reflejen los números relevados por el trabajo de investigación realizado por el Lic. Eduardo Ovalles (Centro de Esudios Nueva Mayoría) en el año 2002. Según explicó en su estudio, en aquel entonces funcionaron hasta 5000 clubes de truque, de los cuales el 60% estaban instalados en Buenos Aires.  

Con el pasar de los meses, este sistema paralelo a la economía colapsó y los clubes de trueque comenzaron a desaparecer, hasta quedar casi extintos en Capital Federal, aunque con tenues focos en Gran Buenos Aires.  

Hoy, casi dos décadas más tarde, esos focos resurgen en el conurbano. A través de Facebook se organizan un grupo de mujeres que ofician de administradoras y utilizan el espacio de la plaza para montar sus mantas y empezar a ofrecer diversos artículos para canjear, mano a mano y sin dinero de por medio.  

Allí está cada lunes, jueves y sábado Erika, una de las administradoras, que va de acá para allá con un cuadernito en el que anota todos los movimientos de la jornada. Ella procura que cada persona tenga su lugar, que todo quede limpio una vez finalizados los trueques, y además organiza sorteos y mantas solidarias. Esta última, cuenta, “está porque en el hospital y en las salitas no hay remedios, no se consigue”, y consiste en que los vecinos donen cualquier tipo de medicación allí, para luego poder ser retiradas por quien las necesite, teniendo su respectiva receta médica.  

Alrededor de la plaza se asientan decenas de mantas con una enorme variedad de artículos, y por cada una de ellas hay detrás una familia que se apoya económicamente en esta estrategia. Por ejemplo, María Eugenia tiene cuatro hijos y montó una manta con útiles escolares. “Esto es día a día. Cada cosa en la que se pueda invertir lo ponemos acá para poder llevar a casa leche y comida. Lo que ter sirve a vos te lo cambio por lo que necesito yo, hay que ser estratégica para llevar un plato a casa”, explicó.  

Casos como el de ella hay al por mayor, y con el correr de las semanas más y más familias se van enterando del trueque en Ezeiza, una tendencia ya conocida por los argentinos que vuelve a abastecer de forma recíproca a nuestros vecinos.  

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