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La historia del profesor de Ezeiza que se animó a ser voluntario de la vacuna contra el coronavirus

Jacobo Infante es docente en varias escuelas secundarias de Ezeiza y decidió aportar su granito de arena para derrotar a la pandemia. Su hijo había recibido un trasplanta de riñón.

La vacuna contra el coronavirus, desarrollada por la farmacéutica BioNTech junto al laboratorio Pfizer fue aprobada hace 2 meses atrás, por lo cual el ensayo de la misma viene registrando resultados muy positivos.

Uno de los más de 15 mil voluntarios que la recibieron es oriundo de Ezeiza y cuenta con una historia particular. Se trata de Jacobo Infante, un hombre de 53 años que desde hace 16 años es profesor de historia en varias escuelas secundarias del partido.Hace varios años atrás le tocó atravesar una situación muy difícil con uno de sus hijos, hecho al que definió como un antes y un después en su vida.

“Mi hijo mayor, es receptor de un trasplante renal, y eso nos marcó muy profundamente con mi compañera de vida. Por eso, la decisión de ser voluntario de la vacuna contra el coronavirus la tomo como un acto solidario y aporte a la sociedad para la concientización social”, expresó Jacobo en diálogo con El Diario Sur.

“Soy consciente que es un gran negocio la producción de la vacuna, pero este aporte es una semilla de empatía hacia tanto individualismo, avaricia, egoísmo, donde parece ser que predomina el sálvese quien pueda en nuestra sociedad y en esta pandemia”, agregó.

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Asimismo, el docente de Ezeiza describió como fue el procedimiento para anotarse como voluntario y luego aplicarse los ensayos que fueron llevados a cabo en el Hospital Militar.

“Después de enviar un mail se comunicó una coordinadora, con la cual acordamos, fecha del turno y hora. La primera vez me trasladaron ida vuelta en remis, me hicieron una entrevista donde me explicaron cómo iba a ser el proceso de la participación voluntaria. Firmé el consentimiento, me extrajeron sangre e hicieron el hisopado y me aplicaron la primer dosis”, detalló.

Cabe aclarar que la mitad de los voluntarios reciben una dosis de la vacuna y la otra mitad recibe placebo. Según aseguró el hombre de 53 años “el placebo es similar al líquido que se usamos para nebulizar”. Sin embargo, contó que “los voluntarios no sabemos si nos tocó placebo o la vacuna”.

Luego, llegó el momento de la segunda dosis a la cual le seguirá un tratamiento que será extensivo. “Tengo que volver para una extracción de sangre. El proceso de seguimiento continuará por años, se debe ir a los 6 meses, al año y después a los 2 años para concluir el proceso de seguimiento”, relató.

Para cerrar, Jacobo se refirió nuevamente a la situación general del coronavirus y dejó un mensaje de esperanza para la sociedad: “Espero que todo este periodo, que estamos atravesando, nos sirva para que la sociedad, reflexione para mejor, donde podamos construir una sociedad, inclusiva y justa por sobre todas las cosas”.

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