El niño de dos años que cayó en un estrecho y profundo pozo en el sur de España fue hallado sin vida ayer a la noche, luego de 13 días de intensa búsqueda.
Los mineros que participaron del rescate cavaron un túnel parelalo y otro lateral para llegar hasta donde se encontraba Julen, a más de 70 metros de profundidad.
El episodio ocurrió en la localidad malagueña de Totalán, donde luego de que excavaran el último tramo para llegar hasta el menor, se encontraron con el cuerpo sin vida del pequeño Julen.
"Desgraciadamente a la 1.25 horas de esta madrugada, los equipos de rescate han accedido al punto del pozo donde se buscaba a Julen y han localizado el cuerpo sin vida del pequeño", escribió en Twitter el funcionario Alfonso Gómez de Celis.
Los últimos centímetros de excavación fueron los más difíciles, ya que los expertos encontraron cuarcita, uno de los minerales más duros del mundo, lo que retrasó nuevamente el operativo.
"Debe ser de máxima precisión, dada la cercanía en la que se encuentra el pequeño", había asegurado el comandante de la Guardia Civil, Miguel Ángel Albeniz antes de que se ejecutase la intervención.
Julen cayó en un orificio de prospección para buscar agua el pasado 13 de enero mientras jugaba en una finca en la que se encontraba junto a su familia.
Según las primeras hipótesis, el pequeño tuvo "una caída libre hasta la cota de 71 metros" de profundidad y que quedó tapado por un "tapón" de tierra causado por un desprendimiento.







