Los médicos de todo el mundo se encuentran en alerta por el aumento considerable de las enfermedades de transmisión sexual que afectan a más de un millón de personas al año. Clamidia, gonorrea y sífilis son las ETS más conocidas desde 1980, sin embargo, durante el último tiempo aparecieron otras que preocupan a los profesionales dado que no se tiene mucha información sobre ellas todavía.
El micoplasma genital es una de estas enfermedades que, a pesar de ser descubierta hace 39 años, hoy en día se diagnosticó en varios jovenes. Si bien todas las personas corren el riesgo de adquirirla, la posibilidad aumenta en aquellas personas que tienen más de cuatro parejas sexuales en un año. Ésta puede tardar hasta seis meses en desarrollarse y puede tratarse con la toma de antibióticos, sin embargo, la dificultad principal es que pocos laboratorios del mundo logran detectar.
El linfogranuloma venéreo también forma parte de esta lista porque los inconvenientes de tenerla pueden llegar muchos años después de haber contraído la infección por primera vez. Es más propensa en los países de Sudamérica y América Central, y se presenta más en los hombres que en las mujeres.
La Neisseria meningitidis es otra ETS que presenta grandes consecuencias ya que hasta un 20 por ciento de los adolescentes y adultos son portadores. Existen dos vacunas para prevenirla, pero en el caso de adquirirla, se la puede tratar con antibióticos.
Entre los principales síntomas que permiten detectarlas se encuentran infecciones en las articulaciones, los ojos, el corazón o el hígado; inflamación e hinchazón prolongada de los genitales; o cicatrización y estrechamiento del recto.






