Este sábado se volvieron a manifestar los chalecos amarillos, en una jornada marcada por la violencia y los saqueos. Según informaron las fuerzas de seguridad, al menos 30 personas fueron detenidas.
Todo comenzó poco antes del mediodía en la famosa avenida de los Campos Elíseos, donde se habían congregado varios miles de manifestantes que, según cifras comunicadas por las autoridades, eran más de 7 mil personas en la capital francesa.
Mientras algunos coreaban lemas anticapitalistas o antipoliciales, otros levantaron barricadas, y otros atacaron y prendieron fuego tiendas de lujo como Hugo Boss, Lacoste y Nespresso. También rompieron restaurantes como el famoso Fouquet's, frecuentado por famosos.
En consecuencia, el ministro del Interior, Christophe Castaner, denunció actos de "profesionales del destrozo y del desorden" y pidió a la policía responder con "la mayor firmeza a estos ataques inadmisibles".
Presentada como un "ultimátum" al presidente Emmanuel Macron, esta nueva movilización se produce tras una serie de debates en Francia con los que el gobierno esperaba canalizar la ira de los manifestantes y hacer emerger propuestas concretas.







