El camino para ascender al Everest está colapsado. Más de 300 alpinistas decidieron aprovechar la última semana de buen clima para emprender esta aventura extrema. No obstante, en la temporada siete personas ya fallecieron en este camino, tres esta última semana. Para llegar a la cumbre, hay que hacer una cola de hasta 12 horas.
La semana pasada, un escalador indio murió en la montaña. Previamente un profesor irlandés perdía la vida al resbalar y caer de la cima. Este miércoles, una alpinista india y un estadounidense de 55 años fallecieron en el descenso; mientras que el mismo día un austríaco de 65 años corría la misma desgracia en la ruta tibetana del lado Norte de la montaña.
Ayer, dos escaladores indios de 27 y 52 años fallecieron tras coronar la cima. El más joven, de acuerdo a lo relatado por el organizador de la ruta a la agencia AFP, "estuvo bloqueado en el embotellamiento durante más de 12 horas y estaba agotado. Unos guías sherpa lo llevaron al campo 4 y allí murió".
Cabe destacar que para escalar el Everest se debe solicitar un permiso y pagar previamente de 30 mil a 130 mil dólares para poder ingresar por los costosos rescates. Debido a las condiciones climáticas, sobretodo el fuerte viento que cierne la cima de 8848 metros de altura, solo unos pocos días son favorables para escalarlo, siendo la ventana más óptima las últimas semanas de mayo.

Este año la concurrencia fue masiva y las largas colas para coronar la montaña son insólitas. Se espera que esta temporada se supere el récord del año pasado, cuando 807 personas llegaron a la cima.
Existen dos lados por donde escalar, desde Tíbet y desde Nepal. En ambos casos, los alpinistas deben ir con un guía, lo que duplica la cantidad de personas escalando la montaña en un breve periodo. El año pasado, fueron cinco los fallecidos.







