La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el pasado miércoles que el brote epidémico de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se convirtió en una emergencia sanitaria de alcance internacional, pero pidió que ninguno de los países vecinos cierre su frontera, debido a que no hay necesidad.
El brote, que empezó el año pasado, fue considerado el más letal de la historia de RDC y el segundo del mundo por muertes y casos tras la epidemia en África Occidental de 2014. Ya se confirmaron al menos 1121 muertes por la epidemia.
La decisión fue tomada por recomendación del Comité de Emergencias de la OMS luego de que se confirmara el primer caso de ébola en la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu Norte, localizada a 350 kilómetros de lo que hasta ahora es el epicentro del brote y a sólo 20 kilómetros de la frontera con Ruanda.
No obstante, el organismo sanitario internacional no ordenó ninguna restricción de viajes o comercio con el Congo, porque en lugar de ayudar a la contención del virus, eso tendría un terrible impacto en la economía del país y sería contraproducente.
Se trata de una emergencia de carácter regional que no representa una amenaza para el mundo, aseguraron.
El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados. Provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90% si no es tratado a tiempo.






