El último miércoles inició una nueva Pascua judía y millones de creyentes alrededor del mundo dieron comienzo a los festejos, que este año fueron limitados por la cuarentena obligatoria establecida a causa del coronavirus. La fecha es muy esperada por los habitantes de Israel, quienes debieron buscar alternativas para mantener viva la tradición.
Durante esta semana las familias suelen reunirse a conmemorar el fin de la esclavitud en Egipto, pero ahora la mayoría debió felicitarse mediante llamados telefónicos. El país asiático no atraviesa un buen momento porque ya sufrieron 72 muertes y 9.400 contagios durante la pandemia y deben extremar las medidas si buscan que este numero no siga en aumento.
El uso de la tecnología inició un importante debate, ya que algunos rabinos permitieron hasta videollamadas entre familiares pero existen otros que lo consideran una "profanación" y no pudieron comunicarse a la distancia. Este "extraño" festejo también afectó al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien a pesar de todo deseó "una feliz Pésaj a todos los judíos en el mundo".
La problemáticas en Israel no ocurrieron solamente por el aislamiento social y obligatorio, sino que la escasez de productos también generó inconvenientes para realizar el ritual de Séder, basado en una variada comida durante la primer noche de celebración. Uno de los alimentos fundamentales es el huevo, pero muchos comercios del país se quedaron sin stock antes de tiempo.






