Apenas terminó el partido, el silencio dio paso a los bocinazos, los bombos y los gritos. En cuestión de minutos, las calles de Lomas de Zamora volvieron a teñirse de celeste y blanco. La clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final de la Copa del Mundo frente a Egipto encontró a miles de vecinos celebrando juntos, como si todos se conocieran desde siempre.
Desahogo y locura por Argentina en Lomas: "Mirá qué fiesta, nos merecemos cosas buenas"
La victoria de Argentina frente a Egipto hizo que miles de vecinos salieran a las calles de Lomas de Zamora para compartir una tarde de festejos y emoción.
En la Plaza Grigera, el punto de encuentro más convocante de esta tarde de martes, los abrazos se mezclaban con las banderas, las camisetas y los celulares que intentaban registrar un momento que parecía imposible de vivir hasta hacía algunos minutos, cuando Argentina perdía por dos goles y se iba prematuramente del Mundial. Lo mismo ocurría en Maipú y Alsina, en Banfield; en la Plaza San José, de Temperley; en Camino Negro y Recondo, en Ingeniero Budge; y en la Plaza Santa Marta, donde las familias también coparon la ciudad.
La tensión que había dominado el partido todavía seguía presente en las conversaciones. "No te puedo explicar, boluda. En un momento apagué la tele porque pensé que me moría. Qué manera de pasarla mal", le decía una joven a sus amigas entre risas, todavía con la voz débil.
El desahogo después del sufrimiento
"Mirá lo que es esto. Mirá qué fiesta. Nos merecemos cosas buenas", comentaba un hombre mientras permanecía junto a una chica, ambos sobre sus bicicletas. Frente a ellos, la avenida Hipólito Yrigoyen estaba completamente ocupada por vecinos que cantaban, saltaban y agitaban banderas argentinas.
Entre la multitud también había lugar para las escenas más pequeñas. Una madre sostenía en brazos a su hija, vestida íntegramente de celeste y blanco. Mientras avanzaban entre la gente, le sonrió y le preguntó: "¿Estás contenta, mi amor?". La nena no hacía otra cosa que reírse.
Una fiesta que unió a todo Lomas
Entre la multitud, un hombre llevaba del brazo a su madre. "Después del partido terminamos los tres llorando", contó. Luego señaló hacia el centro de la avenida y agregó con una sonrisa: "Mi hijo debe estar por ahí, haciendo quilombo".
Los cánticos se repetían una y otra vez. Primero el Himno Nacional, acompañado por cientos de voces. Después las canciones de cancha que ya forman parte de cada celebración argentina. Pero hubo una que hizo estallar nuevamente a la multitud: "Que de la mano de Leo Messi, toda la vuelta vamos a dar". El coro se escuchó en distintos puntos del distrito y volvió a unir a desconocidos en un mismo abrazo.
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