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Lomas de Zamora

En el Hospital Gandulfo, Ricardo vela por la salud de su mujer y que la dejen "libre"

A los 92 años, después de 62 de casados, Anita y Ricardo luchan por no ser separados. Él la visita día y noche.

En el Hospital Gandulfo, Ricardo vela por la salud de su mujer y que la dejen "libre"

"Un día nos encontramos en el hospital Esteves (Lomas) y hubo una chispa de amor que se convirtió en llama y después se hizo una hoguera inextinguible a tal punto que ni la muerte nos va a separar, ya le dije a mi mujer, cuando alguno de los dos muera, nuestras almas se van a ir a alguna galaxia y cuando nos encontremos yo le voy a decir besándola, Ana ahora vayamos en la muerte de la mano, como fuimos en la vida sin temer"

"Un día nos encontramos en el hospital Esteves (Lomas) y hubo una chispa de amor que se convirtió en llama y después se hizo una hoguera inextinguible a tal punto que ni la muerte nos va a separar, ya le dije a mi mujer, cuando alguno de los dos muera, nuestras almas se van a ir a alguna galaxia y cuando nos encontremos yo le voy a decir besándola, Ana ahora vayamos en la muerte de la mano, como fuimos en la vida sin temer"

Puede contarse como una historia de amor sobre Ricardo y Anita, ambos de 92 años y con 62 de casados. Ricardo tiene algunas prosas de poesía que expresa cuando habla de ella, pero rápidamente rompe en llanto cuando recuerda el contexto de porqué están ambos: 24 horas por los 7 días de la semana en el Hospital Gandulfo, a metros de la estación de Lomas. 

Anita sufrió un grave problema de salud, hace ya años, por lo cual quedó postrada en su casa al cuidado de su fiel compañero, Ricardo Lambardi. Pero con los años fueron necesitando ayuda, así fue que distintos especialistas enviados por el PAMI, ingresaron en su hogar.

Pero un día, una enfermera llamada Dona Lucecita, oriunda de Santo Domingo, lo denunció "inexplicablemente por mí condición biológica", cuenta Ricardo, de abuso sexual agravado hacia Anita. "Es ilógico que me acuse de violador a mi edad y con mi mujer que tanto la amé y amo, y por la que me mi corazón hoy es un manantial de lágrimas". La denunciante se fué del país a los pocos días de hacer su descargo en la justicia.

A raíz de la denuncia, la Justicia pidió un allanamiento en la casa de Ricardo y el traslado de Anita, al Hospital Gandulfo para el examen médico para constatar si hubo violación. En diciembre de 2017, los estudios dieron negativo y otorgaron el alta médica para Anita. Pero la Justicia aún, no resolvió su situación, por lo que se cumplirán dos meses de su vigilia en el hospital.

Hace pocos días, Ricardo logró contactar con un abogado para apresurar una resolución. La hipótesis sobre un posible traslado a un geriátrico de Anita, y la visita de él restringida y con custodia desanima a Ricardo y humedece nuevamente sus ojos: "Estuve a punto de suicidarme, tengo un marcapasos colocado, lo único que tengo que hacer es darle un martillazo", cuenta el abuelo de 92 años, desde el banco de la vereda del hospital, su hogar desde diciembre.

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