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¿Cómo detectar que un menor fue víctima de un abuso?

Los niños que sufrieron este tipo de problemas, muchas veces no lo pueden expresar. En cambio, presentan alteraciones en su comportamiento y secuelas sobre su cuerpo. Por eso, expertos en este tema elaboraron una lista sobre los síntomas que los pequeños vislumbran en estos casos.
martes, 25 de noviembre de 2014 · 09:25

A pocos días de haberse conmemorado el "Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil”, los especialistas de EnRed (Red Solidaria de Capacitación y Tratamiento en Violencias, abuso sexual y trata de personas) aseguraron que cuando un menor es víctima de esta clase de delitos, muestra distintos síntomas que indican que sufrieron un problema. Las principales señales son los cambios repentinos de conducta y manifestaciones físicas.

Los expertos enunciaron que los principales ejemplos de estos síntomas son: lenguaje infantil, agresividad, introversión, negativa a concurrir a algún lugar o a estar en contacto con determinada persona (muy común cuando el abuso es en la escuela), miedos, pesadillas, bajo rendimiento escolar o masturbación compulsiva.

También es característico que los nenes que sufrieron abuso, se orinen en la cama cuando duermen, la defecación involuntaria, tristeza, sobreadaptación, mentiras, las autoagresiones y el conocimiento de cuestiones sexuales no acordes a su edad o el acoso sexual hacia otros niños.

A ello se suma que muchos manifiestan cambios en sus dibujos y suelen utilizar el color negro. Cuando esas pinturas son analizadas por psicólogos, aparecen rasgos que se relacionan con las expresiones en la figura humana. De alguna manera, los chicos hacen las gráficas como una alerta, para que sus padres o tutores noten que hay un problema que necesita atención por parte de ellos.

En tanto que, entre los adolescentes se puede detectar fugas de hogar, patologías alimentarias e intentos de suicidio. Estos casos representan mayor riesgo ya que este último grupo de edad posee más libertad que los anteriores.

Si bien los indicadores mencionados anteriormente pueden ser comunes a otras situaciones, la presidenta de EnRed detalló que "el indicador específico por excelencia es el relato de la situación de abuso”, María Beatriz Muller. Cabe recalcar que, ante la justicia, es una de las pruebas más contundentes para que se califique al sospechoso como inocente o culpable.

Además de estos indicadores, existen los físicos. Es decir, las lastimaduras o heridas que se vislumbran en el cuerpo de las víctimas de abuso y que son evaluados por los médicos. Pueden ser, por ejemplo, irritación genital o infecciones urinarias. Sin embargo, la referente de la asociación explicó que "esto no siempre aparece” porque mucha veces el abuso se da "sobre la ropa, o a veces, ni siquiera hay tacto al niño, el abusador le exhibe parte de su cuerpo, lo hace masturbar, etc.”.

Las estadísticas establecen que 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 niños sufrieron alguna situación de abuso sexual. En la mayoría de los casos, este tipos de delitos son perpetrados por algún integrante de la familia: padre, abuelo, tío, padrastro. Dado que se da sobre todo dentro del núcleo familiar, la especialista detectó que "evitarlo es casi imposible”.

"Por esa razón es tan fundamental la formación de docentes en la detección de este tipo de síntomas, que sepan qué hacer, cómo indagar, porque muchas veces es en la escuela donde se da la posibilidad de hacer la prevención”, subrayó.

"Enseñarles a obedecer ciegamente a los adultos por el simple hecho de que 'saben más' es transmitirles la sumisión como un valor. La 'inquietud' de los niños y la circulación de la palabra que tanto molesta a una gran parte de la sociedad resulta el mejor antídoto contra el abuso sexual”, concluyó la presidente de EnRed, María Beatriz Muller.

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