Salud

Medicina alternativa, una práctica que debe ser regulada

La técnica está muy de moda en todo el mundo. Los profesionales de salud la recomiendan pero también aseguran que debe ser bajo el amparo de un médico.
viernes, 23 de enero de 2015 · 10:45

Millones de personas eligen la medicina alternativa para curar sus dolores. La forma de aplicación varía según cada región. En Argentina, también está muy en boga la utilización de estos métodos e incluso algunos sanatorios de salud tienen un programa en función de ellas, que es regulado por profesionales de la materia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la llama "medicina tradicional” y la define como: "todo el conjunto de conocimientos, aptitudes y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias indígenas de las diferentes culturas, sean o no explicables, usados para el mantenimiento de la salud, así como para la prevención, el diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales”.

Algunos de los ejemplos que cita la entidad internacional son: acupuntura, Medicina Tradicional China, Naturopatí­a, Ayurveda, Fitomedicina, Chi Kung, Qi Gong, Masajes Energéticos, Digitopuntura, Medicina Integradora, Osteopatí­a, Homeopatí­a y Reflexologí­a. Todos ellos presentan alguna variante en relación a la región en la que son aplicadas.

En Argentina, estas prácticas poseen gran popularidad y, en algunos lugares, son divulgadas por profesionales de la materia. Desde hace más de diez años, hospitales públicos como el Garrahan, el de Clínicas, el Tornú y algunos privados como el Italiano comenzaron a incorporar la medicina alternativa.

En el Garrahan el grupo surgió en el 2004 aunque no fue hasta dos años más tarde que recibieron entidad institucional. Desde el grupo de la institución, realizan talleres y seminarios para los profesionales de salud que desean especializarse en estas medicinas.

En relación a los pacientes, les dan una interconsultas y le ofrecen hacer reiki, técnicas de la relajación o elaboración de mándalas. La idea es complementarlo con el tratamiento de salud que brinda el Hospital, no excluirlo.

Hay pruebas de los beneficios que ofrece la medicina alternativa. Así, por ejemplo, la reumatóloga del Hospital del Clínicas Cristina Lunic trabajó en 1998 con un grupo de 12 pacientes con técnicas de psicoeducación en quienes logró una mejora sustancial en la calidad de vida.

A pesar de sus beneficios y de su creciente popularidad, los especialistas advierten en la necesidad de que estas prácticas sean reglamentadas de la mano de gente experta. Se trata de evitar que los pacientes queden expuestos a posibles oportunistas.

A ello se suma el posible respaldo legal: unos 150 especialistas en diferentes medicinas tradicionales y complementarias trabajaron durante 2014 en la elaboración de un anteproyecto de ley que fue presentado por la senadora del Frente para la Victoria Silvina Garcí­a Larraburu.

La propuesta se lanzó para incentivar la investigación de estas prácticas y así descubrir cuáles son los nuevos beneficios que pueden aportar. Asimismo, busca que llegue a mayor cantidad de gente dado que, por el momento, la mayoría de los tratamientos de la medicina alternativa se realizan con un alto costo y no son reintegradas por obras sociales o prepagas.

 

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