Sociedad

Dolores de la Garganta

Reflexiones de un grupo de periodistas, sus luchas, sus angustias y un proyecto periodístico singular que apunta a la vida y enfrenta al sufrimiento.
jueves, 28 de mayo de 2015 · 13:56

La Garganta Poderosa no es una de esas revistas que se encuentran en cualquier kiosco. Tampoco es un medio que tenga muchas similitudes con el resto. Habla de la lucha de los pueblos por hacerse escuchar y cambiar el curso de las injusticias. La eterna lucha de clases, en la que las masas populares no tienen espacio, opinión ni valor. La Garganta nació como un mecanismo más para defender a los que nunca son defendidos por el sistema, la gente que viene de abajo, esos que viven alejados o tapados por un muro. Los pobres. Cada mes, La Garganta Poderosa saca una nueva edición en la que remarca los sufrimientos de las personas que habitan los barrios carenciados y también, muy rara vez, habla sobre sus aciertos, no porque no pueda festejarlos sino porque son más los casos negativos, esos en que la causa empieza y queda encajonada por orden de un juez o pasa al olvido por una sociedad que, a diario, elige no ver.

Desde hace más de diez años, hay quince cooperativas, asambleas, que trabajan en consonancia dentro los barrios para realizar determinadas actividades de inclusión social focalizadas en los aspectos educativos y culturales. De esas reuniones nació la revista. La gente que forma parte de la cooperativa que hace La Garganta Poderosa no sólo tiene conciencia social desde las palabras sino que también la trasladan a su forma de trabajo; ellos no utilizan cargos ni jerarquías sino que se reconocen como un colectivo y, así también se denominan cuando dan entrevistas a la prensa.

Desde la organización explicaron, "Nosotros veníamos desde hace diez años organizándonos en quince asambleas en esta estructura orgánica que llamamos La Poderosa y que consiste en una asociación asamblearia, apartidaría, reivindicativa de cuestiones populares, que nos sirvió para organizarnos en cada uno de nuestros barrios en torno a la educación popular, en torno al trabajo cooperativo y en torno a una conducción de las asambleas en forma colectiva”. El trabajo era muy fructífero pero no se daba a conocer ya que no estaba incluido en la agenda mediática; no obstante, decidieron continuar realizando el cambio, incorporándose a los medios por su cuenta. "Nos vimos obligados a hacer una revista, nosotros no nos organizamos para hacer un producto periodístico, una editorial, una publicación de mercado, no nos interesaba y no nos interesa posicionarnos desde ese lugar”, destacaron.

"Una de las herramientas más fuertes que nosotros encontramos es la palabra. Somos una revista como herramienta de lucha por nuestro barrio, cuando hablamos del barrio no decimos cuatro paredes y un techo, hablamos del derecho a la vida, de que las condiciones de vida sean dignas, de que las viviendas sean dignas, que no se nos caiga Gastón adentro de un pozo ciego, que no maten a mi ahijado Kevin en un tiroteo de tres horas entre dos bandas, con ocho llamados al 911 que nadie contestó”, apuntaron. Gastón era un menor de trece años que vivía en el barrio Rodrigo Bueno. Por falta de urbanización, el lugar no contaba con cloacas. Un día, el gatito del joven cayó en un pozo ciego y, en el afán de ir a buscarlo para salvarlo, quedó atrapado él también. No hubo nadie dispuesto a salvarlo: ni la policía, ni los bomberos ni el SAME. Gastón murió ahogado en un pozo lleno de mierda. El caso de Kevin es el de un nene de nueve años que estaba debajo de la mesa de su casa, escondiéndose, tapándose las orejas con las manos para no escuchar el tiroteo que se estaba disputando entre dos bandas en su barrio. Pero, escuchó todo. El estruendo fue fuerte. Le sacó la vida de un tirón y no hubo marcha atrás.

La comunicación es el arma que hoy los pone en el mismo campo de batalla que los principales focos de poder a los que enfrentan. "Ellos tienen los recursos económicos, tienen al aparato, pero nosotros con un poco de organización popular nada más, alcanzamos a discutir algunas de esas verdades que están naturalizadas o instaladas. Tenemos muy claro que es un camino muy largo, que no empezó con nosotros y que necesitamos que siga después de nosotros, pero también tenemos claro que la comunicación es una revolución que esta creciendo ahora y que nos permite dar batalla”, remarcaron en torno al rol de los medios y a la importancia que ocupa para su organización. Por esa misma causa, decidieron hacer un libro que permita darle más difusión a las notas ya publicadas, con prólogo de Eduardo Galeano y contratapa del Indio Solari.

"Hubo muchas ediciones de la Garganta que tuvieron muy pocos ejemplares en la calle. Entonces nos parecía que había un montón de historias que habíamos contado pasadas por alto y que en un libro, que ya está en la calle, podían quedar rescatadas. Hay quince notas de tapa que nosotros consideramos más relevantes, más significativas, pero también están con cada una de esas notas de tapa la historia de los comunicadores que lo hicieron posible. Porque cuando nosotros nos juntamos a hacer una revista de cultura villera hicimos colgar en la redacción de mi casa, los cuadros con las caras de los comunicadores de nuestro barrio y no los conocíamos, ni siquiera dentro de nuestro barrio, no porque hubo una crisis vocacional de doscientos años, sino porque había un sistema que impedía la posibilidad de que los poetas, los artistas, los escritores, los fotógrafos de nuestro barrio, pudieran trascender. Entonces este libro era sentar un precedente, era que ya nunca más nadie pudiera decir que las villas no tienen comunicadores, que las villas no tienen fotógrafos, artistas, ilustradores. Ahí están sus historias en el libro y también hay más de veinte editoriales de lo más fuerte que tenemos para decir políticamente”, comentaron para explicar cómo surgió la idea de hacer esta publicación y de qué trata.

El libro logró gran repercusión y de hecho fue presentado en la Feria del Libro que se realizó el mes pasado y contó con la presencia de Eduardo Anguita, el pelado Cordera y Ricardo Mollo, entre otros. No fueron allí para incluirse dentro de un sistema al que no pertenecen sino para continuar dando batalla y contarle a la gente cuál es su meta. Sin embargo, una vez más, ese sistema que los margina, trató de dejarlos afuera de su propia presentación. "Nos tuvimos que pelear con cinco tipos de seguridad que no dejaban pasar a nuestro fotógrafo, no les gustaba su cara pero no es algo que no nos haya pasado en otro lugar”, relataron sobre el enfrentamiento que tuvieron apenas pisaron La Rural. Además, lo injusto que es para ellos que ese predio enorme funcione con todas las instalaciones requeridas para tanta gente mientras que ellos no cuentan con los mecanismos para mejorar las condiciones de vida en los barrios de donde provienen. "Si vos entras a La Rural, te vas a encontrar con calles alfombradas, marquesinas luminosas, es como una ciudad que se organiza todos los años mientras que en nuestro barrio, desde hace cincuenta o sesenta o setenta años, estamos esperando una urbanización. Si salimos de esos pasillos alfombrados, mirando para arriba vas a leer Cúspide, La Nación, Santander Río, Banco Ciudad. No vas a leer el nombre de un escritor, de un libro. Entonces, nosotros fuimos a la Feria del Libro para decir que liberen a los escritores, para que la feria sea del libro y no de los que venden libros. Fuimos para decir que esa ciudad no es la nuestra, que venimos de una ciudad sin alfombra y sin cloaca”, subrayaron con respecto a la exposición de su libro.

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