Cultura

Andrea Prodan: “Luca no es un mito fabricado, Luca se fabricó solo su historia”.

En vísperas del cumpleaños del ex líder de Sumo, su hermano habló sobre la vida personal de Luca, su infancia, su paso por una de las bandas más grandes del rock nacional y su legado.
jueves, 14 de mayo de 2015 · 15:51

"Luca not dead”. El graffiti que está escrito en varias paredes y espacios de Buenos Aires, hace honor al cantante de Sumo: ese pelado con tonada extranjera que había dejado una vida de lujos en Europa para ser músico en Argen­tina. Acá, supo liderar una de las bandas más importantes que fu­sionó el rock, el reggae y el punk. La muerte le llegó cuando estaba en la cima de su carrera aunque para sus fanes el tiempo se quedó ahí, todavía lo recuerdan. Tam­bién, su hermano Andrea Prodan lo tiene presente y, siendo que mañana sería el cumpleaños de Luca, mencionó cómo era la per­sona que construyó una leyenda.

-¿Cómo era Luca en su vida perso­nal? Fuera del escenario

- Luca era un tipo que te llevaba a meterte en líos y quilombos porque era muy divertido, era un travieso por naturaleza. Era una persona que activaba mucho a la gente. Te activaba porque te daba ganas de vivir y hay gente que esto le provoca malestar por­que quieren ser dejados en paz. Cuando sos el hermano menor, estas cosas son notables porque a mí medio que me hinchaba las pelotas porque todo el tiempo me llevaba a situaciones al borde de la normalidad por las cuales él ya sabía cómo zafar y a mí me culpaban. Igual era un tipo muy carismático, Luca me recuerda mucho como personaje a lo que sería Jack Nicholson en la película "Atrapado sin salida”; cuando lo ponen en un manicomio y arma quilombo bárbaro. Bueno, Luca era así, donde él iba creaba una sensación. En este caso, Luca no es un mito fabricado, Luca se fa­bricó solo su historia. Y siempre fue un tipo que por donde pasó, dejó algo, un recuerdo muy fuer­te.

-Dicen que era una persona muy inteligente

- Sí. Esa rapidez en los colegios británicos la apremian pero solo si está utilizada al servicio del co­legio. En el caso de Luca, lo pre­miaban pero dos minutos después les estaba armando un quilombo bárbaro. Tenían como una ambi­güedad que está muy bien refle­jado en lo que yo les mandé a la muestra, que son unos boletines del colegio donde escriben varios profesores de Luca. Son geniales porque es una mezcla de decirle a mi padre que tiene un hijo muy inteligente, que con mucho más esfuerzo podría ser un excelente ejemplo para el colegio. Lo que pasa es que hizo varias cosas que no se hacen en un colegio.

-¿Te acordás de alguna anécdota sobre la estadía de Luca en el co­legio?

- Sí. Una vez activó todos los sis­temas de alarma de fuego del co­legio en plena noche, a las cuatro de la mañana, y varios profesores que viven en el colegio, donde tienen sus departamentos, em­pezaron a tirar por la ventana sus cosas queridas, la mujer, la televi­sión, para salvarlos del gran fuego que no existía. Luca iba corriendo por todos lados gritando con va­rias voces, como si fuera distintas personas, "fuego, fuego”. Estaba siempre armando quilombo.

-¿No te parece curioso que sien­do una persona que podría ha­ber llegado a ocupar un cargo de importancia, haya abandonado todo eso?

- Son todas suposiciones porque obviamente él no habría sido político por su carácter, por eso se consideraba en su momento como "beautiful loser”, un perde­dor hermoso. A él no le interesaba eso pero hay otras cosas que le habría gustado poder hacer y le salían mal, sentía que tenía como una sombra encima que no le per­mitía alcanzar cierta forma de feli­cidad que lo realizara.

Tuvo una vida complicada con muchas cosas, él era muy cohe­rente pero el sistema, los países donde vivió y la depresión general que lo persiguió por toda la vida, le hizo la vida muy difícil aunque si lo conocías no parecía porque era siempre alegre y era un tipo con energía positiva, pero había como un lado oscuro en Luca y varias cosas le pegaron.

-¿Cómo cuáles? 

 -Fue preso por mucho tiempo, haber perdido a la hermana, varias cosas; no era un tipo tan alegre como quería ser y él intentaba activar a las perso­nas pero él mismo no fue muy feliz de alguna manera y es una cosa muy triste porque por eso murió tan joven también; las drogas las tomaba como para ayudarse a so­portar ciertos dolores que sentía muy fuertemente porque era un tipo muy sensible.

-¿Qué cosas no le salían a Luca?

- Es muy loco, cuando yo quería to­car rock y tener una banda que es cuando yo tenía 17 años, Luca no porque no era músico. Pero por otro lado, lo extraño de la vida,la paradoja entre hermanos, es que él quería ser actor, levantar minas lindas, morfar bien, viajar. Mi sueño era ser artista de rock. Al final fue totalmente al revés, yo terminé actor de cine, viajé por todos lados, hacía todas películas y él era muy entusiasta de mi ca­rrera, era un espejo de todo lo que a él le parecía copado y yo era el hermanito menor. Y él nada, has­ta que viene a Argentina. Durante ese tiempo de vida que pudo te­ner acá, que fueron solo seis años de vida nada más pero muy inten­sos, en los que arma Sumo y pasó lo que pasó. La paradoja es que si me preguntas que quería ser Luca, en un sentido él quería ser actor, después le cayó perfectamente a dedo el personaje de roquero por­que adoraba el rock pero también era bastante actor en el escenario, era gracioso, divertido, y teatral, así que logró hacer lo que quería, lo más importante de esto.

-¿Por qué nunca intentó ser solis­ta?

- Luca tuvo la historia al revés, em­pieza como solista en Argentina aunque esto se sabe ahora por­que hay gente que tiene sus dos discos solistas que son cosas que él grabo en Córdoba en un primer momento, cosas que algunas ha­bía ya escrito en Londres o Roma, que las graba para pasar el tiem­po. Con el tiempo, después de su muerte, eso se transformó en sus discos solistas. Pero la cosa es que Luca era un tipo que amaba compartir su vida y su tiempo con otra gente, era un tipo relativamente solitario, podía estar solo, leía muchísimo, pero él quería estar en situaciones de compañía así que para él, Sumo fue como una familia, fue una banda de amigos muy importan­te. Juntó gente muy distinta entre sí que probablemente nunca hu­biera armado una banda porque no tenía nada en común y él fue la persona que logró unirlos con su capacidad especial y ganas de amistad de juntar a todos y hacer­los hacer un viaje increíble para ellos con él hasta que duró, y des­pués falleció.

-¿Extrañaba a la gente que dejó en Europa?

-Sí...Yo creo que él sintió mucho la so­ledad también de no poder estar con sus amigos de Europa o con su familia, en algún punto, su sueño hubiera sido que yo haya formado parte de Sumo pero yo era muy jo­ven, tenía una vida como actor y me iba muy bien. Luca fue el loco que vivía al otro lado del mundo, mi familia vivía en Italia y estaba todo bien así que no era tan fácil que yo venga y forme parte de Sumo. Aparte yo tocaba el bajo, y yo también soy medio showman, tengo mi personalidad relativa­mente fuerte y Sumo tenía un bajista de la puta madre, así que tardé en reaccionar porque mi ca­rrera iba bien y bla ba bla. Cuan­do falleció Luca, quedamos todos boca abiertos, no pensábamos que iba a pasar.

-¿Es decir que Sumo no podría vol­ver a reunirse?

- Totalmente, ellos lo saben esto porque son los fans un poco los que quieren que se vuelvan a jun­tar, esto pasa mucho. Pero falleci­do Luca, nunca va a volver Sumo. Es como un guiso de lentejas con carne pero faltan las lentejas, bue­no, hacemos un guiso con carne y bueno, invéntate las lentejas, no, no se puede, es el ingrediente cen­tral. Y en un momento se habló de que podría ir yo a cantar porque conocía todas la canciones, tengo un acento parecido, bla bla bla. Para mí no era bueno, no pensé que hubiera sido una cosa que me hubiera hecho bien y cuando se dieron cuenta los otros que iba a ser una cosa que no iba a fun­cionar, ahí quedo. Gracias a Dios porque no todo se puede exprimir a eterno, Sumo fue Sumo gracias a Luca.

-¿Por qué creés que Sumo impactó tanto en Argentina?

- Una de las cosas, el primer miste­rio que esto no se puede explicar realmente pero cada uno hace un intento, yo también, creo que en medio de lo que fue el rock en un país que no sea Inglaterra ni Nor­teamérica siempre va a ser de al­guna manera una prefabricación o una repetición de lo que se hizo en los lugares donde nace. Es un poco como el tango, que lo bailan muy bien en Japón pero el tango es argentino. Bueno, el rock para mi es de ahí, así que todo lo que había antes podría ser bastante bueno y valioso para la cultura joven argentina pero al final siem­pre eran cosas que retomaban mucho de lo que venía de afuera, de segunda mano. Lo que pasa con Luca es que viene realmente de ese lugar del rock, vivió en Lon­dres; plenamente en esa época te­nía su banda ahí y lo curtió desde mucho tiempo, siempre estuvo a la vanguardia en cuanto a buscar los músicos e ir a verlos si había algo interesante. Floyd, Marley, toda esa gente, él los siguió en las primeras épocas, siempre fue muy vanguardista pero por una serie de razones termina en argentina, no es que abandona el rock, o sea decide seguir y hacerlo acá. Me parece muy interesante que logró esto con músicos locales infun­diéndose de esa energía que es británica puede ser, que tenga vio­lencia porque el rock viene de eso pero también con muchos princi­pios éticos de él, como persona. Luca era un poeta y su poesía es única. Cuando yo improvisaba con Luca en Roma o Inglaterra, los dos teníamos bastante creatividad en cuanto a lo que inventábamos mientras que cantábamos, pero lo que me asombraba a mí es como él se deslumbraba el alma cuando cantaba y podía hacer algo gracio­so y en dos segundos hacer algo profundo.

-¿Sumo nunca se propuso triunfar en Europa?

- Dicen que en un momento Timmy fue con los discos a Londres, que los llevó a hacerlos escuchar por una discográfica. Igualmente eso a Luca no le interesaba, él real­mente no hacía esto para hacerse famoso en Europa, él dejó Europa por razones muy claras. En el 84, él me vino a visitar cuando yo es­taba filmando y juntos volvimos a Roma y después a Londres, y él dijo "esto es una mierda, yo acá no quiero estar así que voy a Sumo. Así que bueno creo que fue definitiva su segunda vuelta a Europa para decidir. A Luca ya no le importaba la música que podía hacer en Europa y ya no le interesaba estar ahí. O sea que ya era como una causa perdida y en Argentina todavía había algo para hacer, para elegir.

-En este momento, hay una mues­tra en Rosario que contiene ma­terial inédito que aportaste vos sobre Luca. La exposición tam­bién estuvo en Buenos Aires. ¿Es una forma de mantener vivo el recuerdo?

- La muestra de Buenos Aires pro­vocó un efecto domino en otras ciudades del país y así me con­tactaron desde Rosario con esta muestra que está apoyada por la provincia de Santa Fe y es gratis. Para mí no hay que lucrar sobre Luca, me parece que no tiene nada que ver con él y está bueno que sea así, que tenga una amplia distribución, que sea una buena plataforma pero gratis.

 También, quieren llevar la mues­tra en noviembre a Mendoza y me llamaron de Córdoba por lo mismo. La palabra clave es "efec­to domino”. No es que yo busco, me vienen a buscar. Si yo puedo, si noto que hay entusiasmo y la gente puede descubrir lo que es la historia de Luca más allá del pelado gritando arriba del esce­nario, me parece re bueno porque a diferencia de la mayoría de los famosos que intentan esconder su pasado que es bastante aburri­do, banal y crean su personaje de ficción; Luca tiene un pasado tan fascinante que la ficción del can­tante de rock que está arriba en el escenario es bastante más banal.

-¿Qué sentís al ver que después de tanto tiempo, la gente sigue recor­dando a Luca y que las nuevas ge­neraciones lo siguen escuchando?

- Me parece maravilloso, el tiem­po es la única prueba de que algo realmente tiene valor porque de alguna manera las cosas se van separando en el tiempo pero si sos pendejo cuando algo esta bueno y sigue bueno cuando sos grande, o que sigue gustando también a los jóvenes; como que las cosas buenas quedan y eso para mí es fascinante, es maravilloso.

Está muy vivo. Yo escucho Sumo, cuando lo pongo, escucho la voz de Luca y parece que está ahí. Te­nía esa capacidad de transmitir su vida de manera muy vital, será por eso, me pone bien.

-Mañana es el cumpleaños de Luca, ¿Cómo lo viven ustedes?

- Para nosotros es un cumpleaños más de Luca, como si fuera un hijo mío que tiene un cumple. Lo vamos a festejar en casa con un asadito, invitamos a los amigos o a mi familia. Seguramente, brin­demos por Luca y cantemos una canción. Es una forma de recor­darlo pero viviendo en este país es difícil olvidártelo.

 

 

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