ECONOMÍA

¿Qué es la tasa de interés y para qué (no) sirve?

Quiénes la controlan. El rol del Banco Central en la formación del precios del dólar. Qué usos y desusos le da el gobierno de Mauricio Macri a esta herramienta. La proyección a futuro.
lunes, 11 de abril de 2016 · 10:58
 Por Emiliano Colombo*
 
La tasa de interés es el costo del dinero. En otras palabras, el precio que los bancos le cobran a las personas por prestarles dinero. Se trata de un precio muy importante, ya que incide en la decisión final de una empresa o de una persona a la hora de endeudarse para comprar insumos, maquinaria o un automóvil. Una tasa de interés muy alta como la que tenemos en la actualidad –la cual asciende al 38 por ciento– desalienta al consumo y a las inversiones, lo cual evidencia la importancia de su existencia.
 
 Además de funcionar como un precio de venta de dinero para el banco, la tasa de interés  también sirve como un incentivo a aquellas personas que tienen  dinero y consideran la posibilidad de depositarlo en una banca. A su vez, la tasa que se le paga al depositante  es mucho menor a la fijada por el banco a la hora de prestar dinero. Cuanto más alta es la tasa con la que los bancos le pagan a los depositantes, más personas recurren a esta modalidad y menos es el dinero que se destina al consumo.
 
Luego de la asunción del nuevo Gobierno, hubo un cambio muy importante en la tasa. Antes del 10 de diciembre, estuvo regulada por el Banco Central, que decidía cuánto pagaban y cuánto cobraban los bancos. ¿Cuál era el objetivo de ese control? Que la tasa de interés que se le pague a los depositantes sea lo más alta posible para que exista un incentivo al ahorro y, por otro, que la tasa de interés que le cobran a las empresas o a las familias que sacan préstamos sea lo más baja posible para incentivar el consumo y la emisión de créditos.
 
Pero en este último tiempo, en el que desapareció esta regulación a partir de la liberación del cepo al dólar, rige la libre oferta y la demanda del mercado. Se trata de un nuevo panorama financiero en el que la tasa de interés está muy alta en relación al valor que tuvo durante los tres últimos gobiernos.

Esta nueva gestión dejó que el dólar flote, lo que generó que alcance un valor de trece pesos, un valor que nadie esperaba. Ese dólar era relativamente bajo en relación a esa expectativa y eso generó conformidad en el Gobierno. Pero  desde diciembre hasta febrero hubo una fuerte alza de la moneda, que llegó a tocar los 16 pesos en marzo. Hubo una alarma muy grande en el Gobierno, porque ese dólar tres pesos mas alto iba a propiciar expectativas de mayor devaluación y mayor inflación. Entonces, lo que hicieron fue emitir muchas letras, que son como bonos que el Gobierno le entrega a los bancos para retirar dinero del mercado, para que se convierta en un bien escaso y así se pueda subir su precio.
 
En resumen, se subió la tasa de interés para que pueda bajar el dólar. Si yo ofrezco una tasa de interés muy alta para convencer a las personas de que depositen sus pesos en un banco, habrá menos dinero para comprar dólares. Estos bonos valen un 38 por ciento anual a 35 días. Luego de recibir el dinero, el banco se da vuelta y lo presta a una tasa más alta,  que hoy se rige cerca del 45 por ciento. Si una persona accede a la página web de un banco para consultar por un préstamo personal a un año verá que, con el costo financiero total, el interés se le irá entre un 48 y 50 por ciento. Una cifra altísima.
 
Por eso se recurre cada vez más a los créditos ante situaciones de emergencia, porque para la compra de un electrodoméstico o de un auto ya no es recomendable. Por lo menos hasta que baje. 
 
*Economista. Consultora La Gran Makro.

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