ECONOMÍA

El consumo medido en pizzas

Un clásico de la gastronomía argentina, en los últimos meses se transformó en unidad de medida para el estado de la economía local. Los gastronómicos acusan una caída de la actividad, pero las nuevas tendencias de consumo podrían evidenciar un rumbo distinto.
sábado, 14 de mayo de 2016 · 23:07

Según el último informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, las ventas de comercios minoristas cayeron poco más de un seis por ciento durante el mes de Abril, y completa una caída acumulada cercana al cinco por ciento interanual para el primer cuatrimestre de 2016.

El informe indicó que todos los rubros comerciales relevados tuvieron caídas de ventas en abril, y los descensos más fuertes se registraron en 'Electrodomésticos y artículos Electrónicos' (-12,3 pct), 'Ferreterías' (-9,4 pct), y 'Materiales para la construcción'(-8,7 pct).

La CAME evaluó que en abril el mercado de consumo "se mantuvo paralizado" dado que "la caída en el poder adquisitivo se sintió con más fuerza que nunca", ya que "a los incrementos habituales en los bienes y servicios, se le sumaron las subas de tarifas, en prepagas, colegios, expensas". Sumado a eso, dijo que se sumó los "numerosos despidos en los sectores públicos y privados, que impactaron tanto sobre las posibilidades de gastos como sobre el ánimo para consumir de las familias".

"Nada pudieron hacer los comercios frente a un público que desapareció de las vidrieras. El temporal de lluvias que azotó nuestro país y la llegada del frío movió por momentos algunos rubros como indumentaria, calzado, marroquinería, textil-blanco y algo de electrodomésticos, pero sin posibilidad alguna de compensar la caída, ya que la tendencia fue muy marcada", explicó.

El rubro de la gastronomía, no ajeno a la caída general del consumo –según la CAME, el volumen de ventas fue un tres por ciento menor que en el 2015-, fue testigo también una modificación de los hábitos de consumo.


Según el presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), Roberto Brunello, "tenemos que hablar de una cifra de al menos 30% en la caída de las ventas y del mismo porcentaje para la baja de los niveles de ocupación en los hoteles, no sólo de los lugares turísticos sino en todo el país”.

En un dato por demás gráfico, dijo que "cuando antes salían a comer tres personas juntas, hoy van dos y ya no piden postre o se toman una segunda gaseosa”.

En ese contexto es que el titular de la CAME, Vicente Lourenzo, coincide en calificar a las pizzerías como "uno de los negocios más resistentes a la recesión”. Uno de los cambios más notorios que refleja el rubro gastronómico respecto a los hábitos de consumo tiene que ver con la proliferación de pizzerías, en detrimento de otros formatos gastronómicos, como las parrillas. Según la Secretaría de Planeamiento de la Capital Federal, el número de pizzerías habilitadas superó este año al de todos los demás tipos de restaurantes.

"Se ven combinaciones de pizzas y pastas, y eso sucede porque además de ser una opción más económica para una familia, también son más rentables para el comerciante", revela un reconocido empresario gastronómico. En coincidencia, los empleados de una popular pizzería de Canning afirman que los pedidos de delivery no parecerían haber mermado durante este 2016, si bien son conscientes de que el sector en general no escapa a la caída del consumo.

La pizza, además de ser un ícono de la gastronomía argentina y bonaerense, se transformó en un indicador económico especialmente desde que el Ministro de Finanzas, Alfonso Prat-Gay, comparase el aumento de las tarifas eléctricas con el costo de "dos pizzas”. Tras sus declaraciones, circuló en las redes sociales un video que argumentaba sobre el impacto que tendría en la actividad económica el que se consumiesen dos pizzas menos por familia y por mes durante todo un año.

Ya meses después de aquellas declaraciones, con las perspectivas económicas mejor definidas y con los aumentos tarifarios ya operando en el plano real, lo más evidente –además de la caída del comercio minorista en general- es una redistribución en los hábitos de consumo, que se hace evidente en el rubro gastronómico, y refleja tendencias actuales en el mercado local.

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