Accidente trágico

San Vicente llora la pérdida de Ismael

Tenía 15 años y murió tras recibir accidentalmente un tiro en la cara. Estaba de cacería junto a dos amigos en un campo de la Ruta 6 y, sin querer, uno disparó y le dio en la zona de uno de sus ojos. Falleció horas más tarde en el Sanatorio de los Arcos. La trágica pérdida que conmueve a todo un pueblo.
sábado, 17 de octubre de 2015 · 13:25

San Vicente está de luto. Un hijo de este pueblo, un adolescente de 15 años con toda una vida por delante, murió el último lunes como producto de un trágico accidente: recibió un tiro en la cara por parte de un amigo, quien sin querer accionó un pistolón calibre 16 cuando se encontraban de cacería y le dio de lleno en uno de sus ojos.

Según fuentes policiales, la peripecia fatal comenzó la tarde del domingo, cuando el joven fallecido –identificado como Ismael, proveniente de una tradicional familia sanvicentina- fue llevado en auto por su madre hasta el campo de un amigo de la misma edad. Otro chico, también de 15 años, iba con ellos en el coche para sumarse a la excursión.

El campo, ubicado sobre el kilómetro 68 de la Ruta 6, pertenece a Oscar Landaburu, padre de uno de los chicos, que solía recibir a los amigos de su hijo y les permitía cazar –con gomeras y perros- mientras él les preparaba asados, que luego degustaban mientras contaban historias alrededor del fuego. Pero esa tarde la diversión terminó temprano: por primera vez, los chicos –con autorización de sus padres- llevaron armas.

Lo cierto es que pasadas las 17, los tres adolescentes –compañeros de escuela en el Instituto Agrotécnico San José- ya se encontraban de cacería. Y todo transcurrió dentro de las vías de la normalidad hasta cerca de las 20, cuando los amigos ya estaban terminando con su actividad y se disponían a guardar las armas. Ahí ocurrió lo inexplicable.

Según una alta fuente policial de la Comisaría Primera de San Vicente, una liebre apareció en el momento en el que ya habían sacado los cartuchos de la escopeta. Entonces, uno de los chicos –el que no es hijo del dueño del campo- quiso volver a armar el pistolón para dispararle al animal, pero, con la torpeza propia de la inexperiencia, terminó hiriendo de muerte a Ismael, su amigo.

Oscar Landaburu, que se encontraba a lejos de allí, preparando el fuego para el asado, declaró ante las autoridades que escuchó el tiro y los gritos. Y que vio venir corriendo entre alaridos y llantos al joven que había disparado accidentalmente. "Perdón, fue sin querer”, chillaba el chico, desesperado, al tiempo que pedía auxilio.

Landaburu pensó, en un primer momento, que el herido había sido su hijo. Pero luego –según reprodujeron desde la comisaría- se encontró con la realidad. Ismael, con el balazo del pistolón 16, se encontraba en brazos del hijo de Landaburu, que le ponía la mano en la herida para tratar de paliar el sangrado.

Llamaron una ambulancia, pero tardaba en llegar, entonces el dueño del campo cargó a Ismael en su camioneta y lo llevó hasta la Clínica Privada San Vicente. Allí fue atendido el adolescente hasta las 23, cuando una ambulancia de alta complejidad lo trasladó hasta el Sanatorio de los Arcos, en Capital Federal, donde murió a las dos de la madrugada del lunes.

Con un multitudinario acompañamiento, los restos de Ismael fueron velados el último martes, en San Vicente.

Si bien se descuenta que la muerte fue accidental, el menor al que se le disparó la escopeta está formalmente imputado y la causa, caratulada como "homicidio culposo”. Interviene la Unidad Funcional de Responsabilidad Juvenil del Departamento Judicial de La Plata.

 

Foto: gentileza Ruben Pereyra

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