Por Luis Olivetto

El árbitro no puede tener problemas de temperamento

Andrés Merlos fue suspendido tras el polémico arbitraje en Arsenal-Lanus. Lejos de las polémicas absurdas de la posibilidad de arreglo de partidos, analizamos los errores en ese minuto fatídico.
martes, 11 de noviembre de 2014 · 11:18
En Argentina es muy normal que cualquier equivocación se convierta en un robo, en un arreglo de partido, en árbitros que no sirven para nada, que están comprados. Eso pasa por una estupidez mental que manejan muy bien tanto dirigentes como técnicos y jugadores para justificar un montón de cosas. 
Se habló mucho estos días del arbitraje de Andrés Merlos en Arsenal – Lanús y su posterior suspensión, y lo que pasa es que cada uno habla desde sus ganas de que pasen las cosas como uno quiere, desde su amor por la camiseta, o directamente desde la completa ignorancia (la mayoría). 
Lo que vi fue en principio fue un despropósito, un error grave. No sé qué le habrá pasado por la cabeza, para mí es como que se bloqueó, la situación en el 2 a 2 lo llevó a bloquearse y a no saber bien qué había pasado, a perder noción cómo solucionar el conflicto. Lo bloquea todo lo que pasa después del 2 a 2: la protesta, el ingreso de Palermo y Abondanzieri, la protesta de los jugadores. Tan perdido estaba que no toma ninguna resolución, porque más allá de expulsar a los dos técnicos, por lo menos a algún jugador tuvo que haber amonestado por la protesta, o por algo. Y eso después le pasa en el tercer gol, lo van a buscar los jugadores y saca la amarilla, la tiene en la mano, no amonesta a nadie, no la levanta como para decir frénense. De hecho, ni siquiera él se frena a decir "yo me planto acá y que venga el que quiera”, como debería ser. No podés andar corriendo por la cancha, sos un árbitro que dentro de un mes ibas a ser internacional. Si por cualquier protesta vas a correr por la cancha… eso es un problema de personalidad. Por eso digo que hay que ver de qué tipo de errores se trata. Una cosa es tener un error de no ver una jugada por una falla de ubicación, eso es corregible totalmente. Si el error pasa por una falta de conocimiento de reglamento ya es un poco más grave. Tenés que pararlo y decirle ‘flaco, léete las hojas del reglamento que te faltan y después empezamos de nuevo’. Pero si es un problema de personalidad o temperamento no tiene arreglo. Directamente lo tenés que dar de baja porque el árbitro no puede tener problemas de temperamento. 
Quizás lo que le pasó fue que se envalentonó mal. A los que fueron a discutirle les respondió con un minuto más, como para decir ‘yo soy yo’. Otra cosa que me extraña es que hay tres colaboradores más adentro de la cancha. Alguno por los intercomunicadores, o cuando estuvieron reunidos por el hecho de la protesta, le tuvo que haber dicho "mirá que ya diste 5 y el gol fue después de los 5: ya terminó el partido”. No se perdió tiempo dentro de esos 5 minutos. El tiempo de la protesta fue posterior. Entonces ya no tenía sentido seguir el partido. Fue un error grave, pero si sacás a todos los árbitros por cada error en un mes te quedás sin árbitros. 

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