Por José Luis Barrio

No tenemos que ser fundamentalistas de los resultados

Tevez vuelve a la selección tras su última aparición en la Copa América 2011. Una lectura justa de Martino, que no desacredita a Sabella y su correcta decisión de no convocarlo al mundial.
miércoles, 12 de noviembre de 2014 · 10:45

No deja de ser un acto de justicia. Carlos Tevez es un excelente jugador. Ha demostrado en muchos lugares del mundo su capacidad, realmente está en un apogeo, y entonces lo normal es que el entrenador lo haya convocado.

Tenemos a Higuaín en el mismo puesto, con alguna pequeña diferencia de características, pero el mismo puesto; y tenemos a Agüero en el mismo puesto. Es una lástima que estén los tres juntos, porque quizás mejor distribuidos nos hubiera traído mejor suerte en algunos mundiales anteriores.

Tevez genera una inquietud general, y no lo digo en el mal sentido, porque además es un chico que llega con el respaldo de la hinchada de Boca que no es poco y, aparentemente, en muy buena relación con Messi y con todos los demás.

En principio, si él se adapta, no hace pucherito cuando le toque estar en el banco, y le queda claro que el número uno es Messi, va a estar todo bien. Va a ser una alternativa importante y si mantiene el nivel es probable que con el correr del tiempo sea titular en este equipo y un aporte decisivo en el momento de jugar la Copa América Chile 2015 que es lo primero que se nos presenta con un valor internacional importante.

¿Por qué Tevez cambió la actitud? Se lo dijo la vida. No necesita que se lo diga nadie, es un pibe con potrero, con calle. En algún momento de ciclos anteriores mostró una actitud que los demás no tenían ante situaciones similares. Y los demás tampoco eran rengos, estamos hablando de jugadores como Higuaín o Agüero que han estado en lugares como el Real Madrid, o en los mejores clubes de Inglaterra, jugadores de súper nivel internacional. Entonces, en esa competencia que debió ser absolutamente sana, uno encuentra a alguien que si juega está contento y si no juega no aporta. Entonces, a niveles parecidos, lo de Sabella fue razonable.

Además, tenemos que no ser fundamentalistas de los resultados. Estuvimos cerca de volver a ser campeones del mundo como casi nunca en la historia; casi diría que no lo fuimos por mala suerte. En un equipo en el que se lesionó Di María, con Agüero fuera de estado físico, con Higuaín recién volviendo nos preguntamos ¿por qué no Tevez? Porque para ese momento ya estaba planteada esta situación de incomodidad del entrenador y de algunos de los jugadores con esas actitudes de Tevez. Entonces llamarlo faltando dos meses o un mes era ponerle la corona de salvador de todos nosotros. Y hubo que jugársela de esta manera. Y de esta manera se llegó a una final de copa del mundo con un montón de mala suerte, por ejemplo del tema de las lesiones. Aun así, volviendo a ver el partido Argentina fue mejor que Alemania conceptualmente, tácticamente, y aun en situaciones de gol posibles.

Nos tocó perder, y volvió a fluir el ‘¿por qué no estuvo Tevez?’. Los entrenadores tienen que jugársela en algún momento de la vida, y en su momento estuvo bien que no esté convocado.

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