SOCIEDAD

Un crack de Hollywood en la Boca

Fue, y tal vez siga siendo el mejor lateral izquierdo de la historia del fútbol argentino. Ex capitán de Boca Juniors jugó 194 partidos oficiales en la Bombonera y 406 partidos en el profesionalismo. Marcó 10 goles en toda su carrera. Con la Selección Argentina disputó dos Mundiales: el de Chile 1962 y el de Inglaterra 1966; en ambos fue considerado el más destacado número tres del mundo.
viernes, 02 de octubre de 2015 · 15:06
Silvio Marzolini nació en Barracas el 4 de octubre de 1940. Era un artista del achique y de la marca asfixiante. Marzolini llegó a la posición de tres porque cuando era niño era pequeño. Fue campeón zonal del torneo Infantil Evita y recibió la copa del ex presidente argentino Juan Domingo Perón.
Su técnico fue Osvaldo Ibarra Aguirre. Él le enseñó a no pelearse con los adversarios, ni con los árbitros y siempre ser muy leal y respetuoso. Don Osvaldo además de mostrarle valores a Marzolini le enseñó a pararse dentro de la franja izquierda; a marcar con paciencia y en diagonal para achicarle todo espacio posible al delantero. También aprendió a conducir con el balón al pie y con la cabeza siempre parar arriba. Su entrenador tal vez fue sin querer el mentor de un mejor del mundo. 
Siempre con la pelota pegada al pie o más bien dicho el balón siempre fue parte de su empeine. Erguido y nunca con la mirada al piso. Derecho por naturaleza, izquierdo por tener la facilidad de aprender. Su golpe de cabeza siempre fue con los ojos bien abiertos. Un físico envidiable, corría con clase parecía que llevaba frac. Revolucionó su posición y fue el mejor del planeta en el mundial de Inglaterra en 1966.
Fue uno de los líderes del Boca de 1971 que comandó una huelga que duró 45 días. En esa época los jugadores profesionales del fútbol argentino luchaban para ser reconocidos y valorados como trabajadores. Ese fue el motivo para que Alberto J. Armando, que comandó Boca durante veinte años, se decepcione de Silvio Marzolini. Incluso lo castigó y no lo vendió al FC Red Star Saint-Ouen que dirigía el argentino José Farías.
-¿Qué significado tuvo la vuelta olímpica en el Monumental?
-Fue el mejor de todo porque jugando Boca-River lo mas importante es ganar y no perder. Nos dirigía Di Stéfano, un gran jugador del Real Madrid, y nos hizo jugar para ganar. Ese partido y todo ese año, Boca vio el fútbol más importante en técnica y en todo. En la pista dimos la vuelta, recuerdo que en otra oportunidad lo hizo Alonso en la cancha de Boca, pero solo llegó a la mitad de la cancha. Tuve la suerte de que mientras jugaba River Plate nunca salió campeón. Algunos me putean por eso, pero es verdad.
-¿Por qué cree que surgen muy pocos jugadores que jueguen de 3?
-Ese trabajo lo pude hacer en Banfield, estuve un año trabajando. Tagliafico por ejemplo, es un gran jugador, a él le faltaría saber marcar, y lo fundamental ponerlo de tres y como salía de mitad de cancha  para arriba, podía jugar como un jugador que pasa y puede llegar desde el fondo. En todo el fútbol de Argentina, en las divisiones inferiores los técnicos quieren ganar un campeonato, pero no es así, hay que tratar de conseguir muy buenos jugadores, laterales volantes y demás. Si tenés un volante muy bueno, lo tenés que dejar ahí. Y si no tiene que aprender a marcar. Eso es lo más importante. Ya cuando jugábamos en la novena de Ferrocarril Oeste, yo era más chico que mi hermano y jugaba de tres, el director de todas las divisiones me vio como jugaba, tira la pelota como lo hacían con los laterales, y me dice Venga acá usted, ¿Cómo tiene que parar la pelota? ¿Con la cabeza, con el pecho o con los pies? ¿Adónde la quiere tener? Y yo le dije abajo. Entonces me dice entonces por qué no juega. A partir de ahí, arranque y luego empecé tirando paralelas con Norberto González, en Boca. 
-¿Existe alguna técnica para poner en práctica en esa posición?
-Un tres tiene que saber llevarlo a la orilla al win. Ahogarlo, asfixiarlo y ya está. Yo siempre hacía eso, pero siempre marcaba en diagonal, lo esperaba y primero lo sacaba con la punta derecha, pero si se me iba la zurda era una guadaña. Siempre los veo, ahora están jugando muchos jugadores. Los vi en el partido frente a Boca. Ahora hay muchos jugadores de juveniles y lo hacen muy bien. En Boca estuve un año dirigiendo juveniles, en ese momento Arruabarrena jugaba de seis. 
-¿Qué es lo que recuerda de ese Boca de los 60?
-Con el campeonato que ganamos en el 62 comenzamos la serie de campeonatos ganados en los años 62,64 y 65. En algunos perdimos porque fuimos que ir a jugar a Inglaterra con la Selección. Para mí lo mejor de todo fue en el 69. El técnico que tuvimos era un tipo muy duro. Di Stéfano era un tipo que quería ganar sin defenderse prácticamente sino que atacábamos más de lo que se defendía. Defendíamos con tres abajo y el resto de los jugadores estaban en la cancha del rival.  

Comentarios