SALUD

La vida es sueño

Un viejo axioma reza que es necesario dormir al menos ocho horas por día. Sin embargo, no existe un número mágico, y las necesidades de sueño varían según la etapa de la vida, las genética y las condiciones ambientales.
miércoles, 21 de octubre de 2015 · 07:45

El sueño es, junto al alimento, el agua y el oxígeno, una de las necesidades básicas para la vida en los seres humanos como en todos los animales. Más aún, la calidad del sueño puede servir como indicador del estado general de un organismo. Se dice que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, y sin embargo, la pregunta de cuantas horas de sueño son necesarias por día permanece, en muchos aspectos, aún una incógnita.

En los animales diurnos – como nosotros -, la mayor parte de la actividad ocurre durante las horas de luz, y el ciclo sueño-vigilia coincide a grandes rasgos con el día y la noche. Sin embargo, este ciclo no depende directamente de la luz, sino que está dado por la actividad de ciertas áreas del cerebro que aún libres de estímulos externos, como la luz del sol, mantienen su actividad cíclica. Si un ratón normalmente pasa doce horas despierto y doce horas durmiendo, en condiciones de oscuridad constante – como puede ser, el mantenerlo dentro de una caja cerrada -, dormirá las mismas doce y se mantendrá despierto las mismas doce.

La luz del sol funciona entonces como un ‘dador de tiempo’; indica cuando comienza y cuando termina el ciclo entre el sueño y la vigilia, pero su actividad es independiente de cualquier estímulo externo. Si al ratón que dejamos dentro de la caja en oscuridad constante, le encendemos una lámpara durante doce horas, ajustará su ciclo para mantenerse despierto durante ese tiempo, independientemente de que para el resto del planeta sea de día o de noche.

Conociendo esto, es fácil deducir porque la "deuda de sueño” se ha convertido en uno de los principales problemas de la sociedad post industrial. Con el advenimiento de la electricidad, los seres humanos nos hemos vuelto amos de la luz, con capacidad de influir sobre este ‘dador de tiempo’ natural que es el sol. Y no es el único: la cafeína y otros estimulantes actúan también sobre distintos dadores de tiempo, causando aún más interferencia sobre la actividad de nuestro reloj interno. Sin mencionar factores emocionales, como la ansiedad o el stress. Para muchos, el sentirse total y completamente descansado es apenas una memoria distante.

Sin embargo, no existe un ‘número mágico’ para las horas necesarias de sueño. Existen factores individuales cuyas bases aún no son bien conocidas, pero que han llevado a catalogar a las personas en dos grandes grupos: los búhos – que están más activos por la noche – y las alondras – quienes se sienten más productivos en las primeras horas de la mañana-. Inclusive, más allá de cuál es el momento del día en el que se necesita el descanso, hay personas que necesitan ciclos más largos y otros más cortos.

Con la edad, las necesidades de sueño también varian. Mientras que un recién nacido puede necesitar hasta diecisiete horas de sueño diaras, es posible que un anciano no necesite dormir más que cinco o seis. Para la mayoría de los adultos, entre las edades de 18 y 65 años, la National Sleep Foundation norteamericana está de acuerdo en que se necesitan entre siete y nueve horas diarias.

Existen formas de saber si dentro de ese rango, que sirve como orientación, uno está realmente obteniendo la cantidad de sueño que necesita. Patologías muy prevalentes como la apnea de sueño, muy asociada a la obesidad, pueden alterar la calidad de esas horas de descanso. El sentirse somnoliento al manejar, la dependencia de cafeína, la irratitabilidad o los cambios repentinos de humor pueden ser señales que indiquen que no estamos durmiendo la cantidad suficiente de horas, o de que esas horas de sueño no son de la calidad necesaria para asegurar el descanso. Seis horas de sueño ininterrumpido, en un ambiente confortable y libre de estímulos ‘agresivos’ como la luz del celular o el televisor, pueden ser más valiosas que ocho o nueve horas de sueño entrecortado.

Más allá del número de horas al que apuntar, un factor clave es el de hacer del sueño una prioridad. Comprender que es tan importante como el agua o la comida. Como la dieta o el ejercicio, el buen dormir es uno de los pilares de una vida saludable.

En la encuesta publicada en nuestro portal (http:/www.eldiariosur.com ), más del 60% de los que respondieron opinaron que no era saludable dormir menos de ocho horas al día. Los expertos están de acuerdo en que este número no necesariamente aplique a todas las personas, y que las necesidades de sueño varian entre distintos individuos y distintas circunstancias, pero en general no deberían ser menores a siete horas corridas. Quizás la respuesta correcta haya sido la del dramaturgo Wilson Mizner, quien aseguraba que "la cantidad de sueño requerida por una persona promedio es de cinco minutos más.”

Comentarios