SALUD

El brillo del sol en la piel

Se acerca el verano, los días se alargan y las prendas se acortan. El calor nos invita a salir, pero también nos obliga a recordar los riesgos que la radiación solar representa para la piel. La importancia de la prevención y la consulta temprana.
sábado, 28 de noviembre de 2015 · 18:31

Padre de la luz primera, el Astro Rey entrega más que inocua luz y calor. Desde la segunda mitad del pasado siglo, científicos y profesionales de la salud han alertado sobre el daño que la radiación ultravioleta provoca sobre la piel.
Los efectos dañinos del sol en la piel son provocados primeramente por la radiación Ultravioleta, en sus dos variedades: la radiación UVB (B de "bronceado") estimula el bronceado en particular, pero también es la causa principal de las quemaduras solares. La radiación UVA (A de "alergias solares" o "arrugas"), es más peligrosa porque no causa dolor y penetra más profundamente en la piel. Acelera el envejecimiento de la piel y puede provocar la intolerancia al sol, conocida normalmente como alergia solar y enfermedades pigmentarias, como manchas solares y melasma.
Sí bien los rayos UVB tienen su pico de actividad entre las 10:00 y las 16:00 hs., la actividad de los rayos UVA es constante durante todas las horas de luz, lo que desbanda el mito de que el sol fuera de las horas del mediodía no es peligroso

Sobre todo, la radiación UVB y UVA puede causar también alteraciones en el corazón de nuestras células y provocar daños en su ADN. Este daño es acumulativo e irreversible: las mutaciones causadas por la radiación solar se suman a lo largo de los años, y pueden favorecer el desarrollo del tipo más peligroso de cáncer de piel, el melanoma.

El melanoma es el tipo de cáncer de piel más agresivo, que se produce por la malignización de las células que dan color a la piel. El principal factor para su dsarrollo es la excesiva exposición al sol o a las camas solares –declaradas cancerígenas por la OMS, ya que concentran los mismos rayos UVA/UVB que la exposición solar, pero en mayor cantidad y menor tiempo, impidiendo que la piel se proteja-.

La presencia de lunares anormales, los antecendentes familiares y el tipo de piel clara, con pecas y cabello rubio o pelirrojo, también se asocian con un mayor riesgo. Sin embargo, si el cáncer de piel es diagnosticado de forma precoz, puede ser curable en casi todos los casos. De ser dejado a su evolución natural, mata a al menos 8 de cada 10 personas afectadas.

Si bien ha sido declarado como el tipo de cáncer con mayor aumento en los últimos años, las estrategias de prevención están fácilmente al alcance. A nivel primario, es importante reconocer la importancia de la radiación ultravioleta como factor causal, y disminuir la exposición en consecuencia. El caminar a la sombra, manejar con las ventanillas altas o usar sombreros son algunos detalles que complementan, pero la principal arma que evita la exposición epidérmica a la radiación es el uso correcto de protectores solares.
El factor de protección solar (FPS) debería elegirse, idealmente, teniendo en cuenta el tipo de piel, el horario de exposición y el nivel de radiación correspondiente al lugar y época del año. Sin embargo, el enfoque es complejo y poco práctico. En general, los dermatólogos recomiendan usar, al menos, un protector con FPS 30 y de "amplio espectro”. El FPS30 filtra los rayos solares en un 97%, mientras que la etiqueta "amplio espectro” hace explícito el bloqueo de rayos tanto UVA como UVB.

También es importante asegurarse que son resistentes al agua y al sudor lo que significa que el bloqueador permanece en la piel por más tiempo cuando está mojada. Un filtro solar "resistente al agua" significa que mantiene su SPF tras 40 minutos en el agua. De cualquier modo, hay que renovar la aplicación cada dos o tres horas.

El segundo pilar de la prevención, es el autoexamen de lunares y la consulta periódica y temprana al dermatólogo. El melanoma, en su inicio, puede ser difícil de distinguir de un lunar ordinario, por lo que se recomienda consultar a un dermatólogo ante cada nuevo lunar aparecido en un adulto, o si estos cambian de tamaño, color, o forma. La guía "ABCD” – Ver Recuadro – es una manera rápida de estimar el riesgo. Un melanoma, detectado a tiempo, es perfectamente curable y en la amplia mayoría de los casos no deja secuelas. Un melanoma avanzado, por el contrario, es una seria amenaza a la vida.

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