SALUD

Hay un mundo más allá de los síntomas

Las Flores de Bach, una terapia alternativa que busca la causa de los síntomas y las dolencias. Compuesta por treinta y ocho flores, es apta para todas las personas, no es adictiva y no posee contraindicación alguna.
domingo, 12 de julio de 2015 · 19:00

Los seres humanos somos energía, vibramos. Lo psicológico y mental puede afectar a la salud física de las personas, incidiendo seriamente en los síntomas. Edward Bach, investigador, médico y homeópata, comenzó a indagar más allá de los síntomas que presentaban los pacientes y cómo tratarlo, buscó la causa de los males.

"Muchas veces la medicina o los remedios tradicionales terminan trabajando los síntomas, tapándolos o acallándolos. Él lo que quería es buscar la causa de ese síntoma, no tratarlo”, explica Leticia Rinaldi, Licenciada en psicología, Terapeuta Floral especializada en terapia transpersonal y constelaciones familiares. "Por ejemplo, si se trata de una pierna enferma y la solución es amputarla, buscar por qué se enfermó, ir más allá. Empezó a encontrar que lo emocional tenía mucho que ver, las historias familiares, todo lo ancestral y lo psicológico o las grandes contradicciones que tenemos los seres humanos entre lo que queremos ser y los mandatos, los desequilibrios de las emociones. En su laboratorio empieza a descubrir en la naturaleza que las flores tienen virtudes para sanarnos, tanto en lo físico como en lo mental y en lo emocional. Él empieza a probarlas con él mismo y va descubriendo que las flores trabajan buscando el equilibrio o de aquello que estamos necesitando, desarrollando la virtud opuesta a aquello que tenemos desequilibrado”, añade.

Fue así que entre los años 1926 y 1934 este médico experimentó con flores silvestres de Gales, de donde era originario, hasta encontrar treinta y ocho especies con propiedades curativas para diversos problemas emocionales, físicos y mentales. Hoy en día, más precisamente desde 1983, esta terapia fue aceptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde se las considera como un remedio más, de hecho cualquier farmacéutico en su carrera tiene que saber prepararlas. Aún así, muchas veces se lo toma con cierto desprecio, planteándolo como un simple placebo. No obstante, la ciencia demostró que las esencias florales son efectivas.

En diversas variedades y combinaciones, las treinta y ocho flores catalogadas por Bach pueden tratar problemas psicológicos, mentales y físicos tales como contracturas, ansiedad, celos, depresión, nerviosismo, estrés, arraigamiento al pasado, y muchos más. "Por ejemplo, si tenemos un miedo, lo que van a hacer las flores es volver a conectar con la propia valentía. Si hay mucha ansiedad hay una flor que trabaja la tolerancia, la paciencia, desarrolla la capacidad de espera. Las mismas flores trabajan sobre lo físico. Se sabe hoy en día desde la homeopatía, que por ejemplo los miedos afectan a los riñones en el aspecto físico. Ciertas flores que trabajan ciertos miedos tratan también patologías o dolencias de los riñones como es una infección urinaria”, detalla la especialista.

Ante una consulta, lo primero que realiza un terapeuta floral es realizar una entrevista de admisión para conocer en profundidad al paciente en cuestión. Se le toman los datos más formales, como es la edad, fecha de nacimiento, ocupación, estudio, etcétera; además de si posee alguna enfermedad física u operación. Con ello podrán comenzar con un tratamiento, que puede ser largo o de tan sólo un frasco, que lo elegirá en su momento el paciente.

"La primera fórmula que se toma es para acallar los síntomas más elevados, más exacerbados. Después cuando se calman esos síntomas tratar los más subyacentes y típicos de la personalidad, cosas más puntuales que tienen patrones, flores caracterológicas”. Para cada síntoma o dolencia hay una flor específica, que se combina en un frasquito. Dependiendo de las necesidades, cada terapeuta floral realizará una fórmula mezclando las esencias madre, que son puras, rebajadas con agua, dependiendo de las flores que sean necesarias. También se le añade un poquito de brandi que actuará como conservante.

Actualmente, los síntomas más frecuentes son, por ejemplo, la ansiedad y los miedos. "Cuando una persona está ansiosa está más en el futuro, por la sociedad capitalista en la que vivimos, pensando en un consumo constante y siempre planeando el día de mañana, poniéndose muchas actividades a las que no se llega. Lo que se llama estrés es muchas veces ansiedad.

Los miedos son otro síntoma muy frecuente, que genera también estrés. O los ataques de pánico”, explica Leticia.

No obstante, "Bach no ve a la enfermedad como algo malo, sino como una oportunidad para evolucionar más. Si se puede mirar los síntomas y afrontar lo que está pasando se puede detectar que algo venía mal desde antes. No ve la enfermedad como algo negativo sino como algo para sanarnos”.

El médico impulsor de esta medicina natural murió joven. Sin embargo, dejó un gran legado con sus treinta y ocho flores. Posteriormente comenzaron a haber nuevos sistemas florales como las Flores de Bush o las Flores de California. "Él – Bach – decía que misión era desarrollar un sistema económico donde cada país pudiese trabajar con su propio sistema floral ya que las flores que se encuentran en la región están cargadas de la vibración y de la historia del país”. "Es un sistema que deberían aprender todos para saber auto-sanarse, decía. Por eso se trata que sea barato. Se puede comprar en una farmacia pero los que queremos seguir con su filosofía las preparamos e intentamos tener un costo bajo”, asegura la especialista.

A diferencia de otras medicinas, no genera dependencia ni tolerancia con su consumo continuado y tampoco posee contraindicación alguna. "Si por error se tomase una flor que no necesitaba, no pasa nada. Si no la necesitas no te va a hacer nada, y si la necesitabas tampoco te va a hacer mal ni te va a llevar al otro extremo, porque lo que busca es el equilibrio. Por ejemplo si alguien viene por el miedo, la flor va a trabajar sobre la valentía pero no te va a llevar al extremo de llevarte todo por delante, porque ningún extremo es bueno. El miedo es bueno porque indica alerta pero es malo cuando paraliza. Todos tenemos todas las emociones, todos tenemos amor, envidia, capacidad de dirigir, sumisión… el problema se encuentra cuando está en su extremo”, ejemplifica.

Otra de las cualidades que posee es que es apta para todas las edades y condiciones. "Las pueden tomar niños, recién nacidos. Hay flores que se utilizan para cerrar la aureolita de la cabeza de los recién nacidos, para los miedos del trauma del nacimiento. La pueden tomar ancianos e incluso gente que está en coma, ya que hay flores que trabajan la conexión. No quiere decir que la pueda volver a conectar pero puede ayudar; incluso otras que trabajan el desapego para que puedan soltarse”.

La diferencia más significativa con la medicina convencional, sin embargo, radica en que ésta hoy ha se ha quedado en acallar el síntoma y no en tratar las causas. "Si te duele la cabeza, tomate un analgésico, si te duele la rodilla, un diclofenac. Bach lo que se pregunta es, si te duele la cabeza, qué es lo que te preocupa tanto, si te duele la garganta – un órgano que tiene que ver con la comunicación – qué es lo que uno no está pudiendo decir. Tiene mucho que ver con la psicología”. Es por ello que en la carrera terapeuta floral – que dura dos años – hay mucho de psicología. "Las flores de Bach ayudan a destrabar cuestiones más inconscientes, ayudan a la memoria del cuerpo”, asegura Leticia.

"Cuando uno empieza a tomar las flores comienza a encontrar la causa que generaba los síntomas, aunque algunas veces no se termina de encontrar el porqué. Bach tiene una filosofía más espiritual, de la fe, en donde se entiende que el ser humano no es omnipotente ni todopoderoso y que hay algo que nos trasciende, que no está en nuestras manos”. Es por ello que no sólo trabaja en el plano emocional sino también en el mental y físico. "Hay flores que trabajan sobre las contracturas, el sistema nervioso. Dependiendo el lugar de la contractura hay una flor específica, que tiene que ver con personalidad. Si alguien la tiene en el cuello es una persona que tiene rigidez en su pensamiento. Cuando una enfermedad llega al cuerpo físico es que hace tiempo hay algo más en el alma que está mal”, añade.

Según el instituto argentino de flores de Bach existe una categorización de las flores. En el caso de quienes sienten un temor, existen las siguientes flores: Rock Rose, para quienes se alarman con facilidad; Mimulus, para personas tímidas que temen a las cosas conocidas; Cherry Plum, para el miedo a perder el control, pensamientos irracionales o contradicción psicológica; Aspen para quienes tienen miedo sin un motivo conocido; Red Chestnut, para quien está obsesionado con el cuidado de los demás y teme por los más cercanos.

En el caso de quienes sienten incertidumbre pueden utilizarse otras seis flores: Cerato, Scleranthus, Gentian, Gorse, Hornbeam o Wild Oat, dependiendo las características de la situación. Otra de las circunstancias es para la falta de interés en el presente, donde se utiliza la Clematis, Honeysuckle, Wild Rose, Olive, White Chestnut, Mustard o Chestnut Bud.

También existen remedios para quienes sienten soledad, para quienes poseen excesiva sensibilidad a influencias externas, para el desaliento o la desesperación, o para quienes se preocupan por los demás. No siempre se utiliza una flor pura sino que a veces es necesaria la combinación para tratar un síntoma específico.

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