SALUD

Parkinson: la tierra tiembla

Una enfermedad que es más que un temblor. no distigue de profesiones, clases sociales o edades. La neuróloga María Alejandra Bresas, especialista de la Clínica Monte Grande, explica los pormenores de este "mal".
domingo, 05 de julio de 2015 · 16:00

El párkinson no hace distinción entre clases sociales ni profesiones. Constante, irreversible y misteriosa, esta enfermedad afecta a la vida de cinco millones de personas en el mundo. Si bien no se conoce una causa específica en el diez por ciento de los casos se detectaron alteraciones genéticas. No obstante, el vacío del noventa por ciento restante hace indescifrable la enfermedad y la búsqueda de una cura.

Esta enfermedad en sí misma no es fatal. Los pacientes, con el tiempo, pueden llegar a estar gravemente incapacitados y, dentro de los diez a veinte años del diagnóstico, no pueden moverse o cuidarse a sí mismos. La enfermedad irá empeorando progresivamente y sus síntomas rara vez desaparecerán, por lo que se la califica como muy dolorosa y sufrida por sus pacientes.

Nombrado como "Mal de Párkinson”, esta enfermedad posee muchos efectos involuntarios sobre el cuerpo de quien la padece. Cuando el ochenta por ciento de las neuronas presentes en la sustancia negra no son capaces de producir la cantidad suficiente de dopamina el efecto se hace difícil de disimular. Generalmente, los pacientes comienzan con temblores y sacudidas que no pueden controlar, seguidas de dificultades para mantener el equilibrio o para moverse fácil y rápidamente como en un pasado. Puede ser incluso que lleguen a una etapa en donde no puedan controlar sus expresiones faciales ni hablar con claridad, sumándose muchas veces una depresión por el estado en el que se encuentran al no poder ser dueños de su propio cuerpo.

Las últimas semanas surgió un rumor, no confirmado, de que una de las grandes personalidades del rock nacional, el Indio Solari, padecería mal de párkinson, por lo que habría dejado por un tiempo los escenarios. Sin embargo, no es la única ni primera personalidad que padece esta extraña enfermedad y que cesa sus actividades. Ya en épocas pasadas, históricos personajes como Adolf Hiltler, el dictador alemán; Salvador Dalí, pintor español; el Papa Juan Pablo II; el actor Michael Fox; la actriz británica Helen Mirren; o los deportistas Manny Pacquiao y Mohammed Alí, son algunas de las personalidades afectadas.

"La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad Neurodegenerativa progresiva descripta por primera vez en el año 1817 por James Parkinson. Es debida a una degeneración de unas neuronas que se llaman ‘Dopaminérgicas’ de la vía Nigroestriada”, explica la neuróloga María Alejandra Bresas, profesional de la Clínica Monte Grande. Al respecto añade que "si bien se diagnostica cuando hay signos clásicos de la enfermedad tales como temblor de reposo en miembros superiores, rigidez y bradicinecia – lentitud - la enfermedad comienza mucho antes con síntomas que son indiferenciables como por ejemplo cansancio, trastornos del sueño, desgano, constipación”. 

La degeneración de estas neuronas ‘Dopaminérgicas’ hace que se dificulten algunas tareas que son realizadas gracias a ellas, como es el caso de la coordinación de los movimientos y el equilibrio del cuerpo humano. En algunos casos, el déficit de dopamina tiende a impedir la transmisión fluida de los mensajes al sistema nervioso central. La afectación de esta estructura ocasiona la aparición de los síntomas más típicos de la enfermedad.

Si bien es una enfermedad compleja y todavía sin una cura efectiva, muchos de los especialistas insisten en desmitificar el hecho de que sea un mal, como es llamado muchas veces. Con un tratamiento adecuado y la correcta estimulación, las personas pueden llegar a retardar algunos de los efectos, que sin duda son irreversibles.

También es importante dejar de relacionar directamente a cualquier temblor con el párkinson, ya que muchas veces el mismo está relacionado con algún otro tipo de manifestación. Al respecto, la especialista explica que "el temblor de la enfermedad clásicamente es unilateral y de reposo”, por lo que no suele darse en momentos específicos al realizar alguna actividad, siendo muchas veces erróneamente asociado con el pulso para realizar alguna tarea con precisión. "En la evolución de la enfermedad algunos pacientes pueden desarrollar otros cuadros tales como trastornos de memoria y Depresión”, añade la especialista.

"También hay que saber que existen ‘Parkinsonismos’, personas que tienen algunos  signos o síntomas parecidos pero que se producen por otras causas. Por ejemplo por hidrocefalia, infartos cerebrales, tóxicos, medicaciones usadas para otras enfermedades”. 

Generalmente la enfermedad se presenta en personas adultas, que han pasado la franja de los cincuenta años. "Si se presenta a los 40 años de edad se llama Parkinson de inicio Precoz o Temprano y también existen una forma, menos frecuente, que se llama Parkinson Juvenil, que comienzan alrededor de los 25 años”, especifica la doctora Bresas.

El párkinson es, sin dudas, una enfermedad misteriosa dentro de la medicina. Para su explicación han surgido múltiples hipótesis patogénicas pero ninguna de ellas cien por ciento comprobada. Algunas de ellas implican, además de los factores genéticos todavía no detallados, algún tipo de factor tóxico que desencadene esta degeneración de neuronas específicas. Más allá de las causas, se han llegado a detectar algunos procesos inherentes del sistema neurológico, como es la formación de radicales libres, que podrían desencadenar en una explicación, así como también la asociación a toxinas externas o internas, según sugerencias de otros científicos, asociando al párkinson un factor de riesgo: la exposición ambiental a pesticidas o toxinas en los alimentos.

Al respecto, la neuróloga María Alejandra Bresas explica que "se sabe que hay un componente Genético -hay alteración en un cromosoma-. Se han estudiado Familias de pacientes con los mismos síntomas. La mayor prevalencia es en familiares en primer grado de parentesco”. "No quiere decir que toda aquella persona que tenga un familiar con Parkinson vaya a desarrollar la enfermedad”, aclara, pero, como otros tantos científicos e investigadores, asocia la aparición del párkinson con un componente genético.

Por el momento, esta enfermedad no es curable. Los medicamentos que pueden llegar a prescribirse se utilizan para tratar los síntomas superficiales que se manifiestan debido a la enfermedad subyacente pero sin llegar a tratar a la misma. Algunos de ellos intentan imitar la dopamina perdida a causa del párkinson, que puede mejorar o aliviar algunos síntomas temporalmente. "El tratamiento de elección es la L-Dopa pero según la edad de comienzo y el cuadro clínico por lo general muchas veces se inicia con fármacos agonistas dopaminérgicos, que se llaman anticolinérgicos”, especifica la neuróloga al respecto.

En algunos casos, los menos frecuentes, los pacientes deciden acceder a la cirugía, que puede ayudar a aliviar los síntomas pero tampoco supone una cura real, a los que se le suman los peligros asociados con una cirugía cerebral. Esta opción, por sus altos riesgos, es realizada cuando ya han fallado los demás métodos para tratar los síntomas.

El párkinson puede muchas veces manifestarse a través de la fatiga, tanto física como mental, que se presenta como uno de los síntomas más comunes. Esto sucede debido a la sobre exigencia de uno o varios músculos a una actividad o ejercicio, siendo que a menudo el estrés de la vida diaria, cuando se hace demasiado en muy poco tiempo, causa fatiga. En la enfermedad de Parkinson el sentimiento de fatiga es difícil de describir y todavía más difícil de medir; esto puede significar movimientos lentos, rigidez muscular, depresión o también cambios en la posibilidad de moverse o de dormir.

Este síntoma puede ser producido por la akinesia – dificultad para realizar un movimiento -, fatiga muscular – causada por la rigidez muscular, calambres, temblor y dificultad al iniciar un movimiento -, por fluctuaciones en la movilidad, por depresión o por trastornos de sueño.

Poco a poco la enfermedad se va adueñando de los pacientes y, muchas veces, las medicinas no son suficientes. El autoestima no ayuda y suelen caer en una depresión importante. Si bien el cinco por ciento de la población padece de depresión, dentro de los pacientes con párkinson la misma supone un treinta o cuarenta por ciento de los pacientes. La depresión aguda se caracteriza por una profunda pérdida de interés en las actividades y acontecimientos usuales, con un estado de ánimo triste y abatido, pero que sin embargo no se dan cuenta cuando están deprimidos. Es entonces cuando los especialistas advierten que es necesario que los familiares y allegados lo detecten basándose en síntomas físicos como la pérdida de apetito, de peso, las dificultades durante el sueño y para conciliarlo, dormir excesivamente, la fatiga o falta de energía; o por factores psicológicos como la tristeza, tensión, ansiedad, perdida de interés o placer en actividades usuales, sensación de subestima o culpa, pensamientos de muerte o deseos de morir.

Si bien no es una enfermedad directamente mortal, es dolorosa y difícil de llevar. Muchas veces los pacientes se ven con su autoestima baja debido a la pérdida de autonomía y a los síntomas que difícilmente pueden controlar. Muchas veces la depresión deviene directamente de la decisión o imposición de dejar las tareas cotidianas debido a la imposibilidad de realizarla por las condiciones físicas ocasionadas por el párkinson.

Recientemente la salida del Indio Solari de los escenarios sorprende pero a la vez se hace un poco más entendible bajo el posible diagnóstico del párkinson. Como muchos otros, entre ellos la estrella holliwoodense Michael Fox, comenzaron a transitar un duro estadio de la enfermedad en donde realizar las tareas cotidianas con las grandes exigencias es prácticamente imposible.

Muchas personas, una vez abandonado su trabajo, se dedican a orientar, ayudar y dar soporte a aquellos que recién comienzan a transitar por la enfermedad y temen a los efectos desconocidos, todo aquello que podría devenir, basados en la experiencia propia o familiar. En argentina existe una organización a nivel nacional llamada Asociación Civil Enfermedad de Parkinson (Acepar) cuyo principal objetivo fue crear la Casa del Enfermo de Párkinson para que los pacientes pudiesen relacionarse con sus pares y lograsen crear microemprendimientos que les permitan desarrollar actividades terapéuticas para solventar el impacto económico y social que supone la enfermedad, logrando también eliminar las actitudes discriminatorias y de maltrato, tanto familiar como social y auto infligido.

A pesar de ser una enfermedad difícil de tratar, los especialistas aseguran que se puede convivir con la misma pero que es necesaria una gran fuerza de voluntad.

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