SALUD

El ABC de la Hepatitis

Con los nuevos avances en prevención y tratamiento, cambia el panorama global de las hepatitis virales, un grupo de enfermedades hepáticas contagiosas que pueden ser una amenaza a la vida.
viernes, 18 de septiembre de 2015 · 13:01

A nivel global, los virus hepáticos – A,B y C los más frecuentes, D y E mucho menos habituales – son unos de los principales causantes de hepatitis, junto a algunos medicamentos y el alcohol. La hepatitis – ‘inflamación del hígado’ – es un cuadro potencialmente mortal, y que puede acarrear severas complicaciones. Los virus que causan hepatitis son de distribución global, y los costos asociados al tratamiento de la enfermedad crónica o del transplante hepático – que en casos graves, es el único tratamiento posible – implican una gigantesca carga sobre los sistemas de salud pública. El signo principal de hepatitis aguda es la ictericia, la coloración amarillenta de piel y mucosas, y en su evolución puede avanzar hacia la cronicidad, sentando las bases para el desarrollo de cirrosis o de cáncer de hígado, o inclusive tomar un curso fulminante, siendo el mismo cuadro agudo el que resulte fatal a menos que el órgano se transplante, con la severa disminución en la calidad de vida que implica sobrevivir con un órgano transplantado.

Sin embargo, gracias a avances en el tratamiento y las medidas de prevención para evitar el contagio, el panorama sobre las hepatitis virales comienza a cambiar, al punto de que han dejado de ser en Argentina la primera causa de transplante hepático. Se dispone de una vacunación altamente distribuida para las Hepatitis A y B. La Hepatitis C, que se estima afectaría a unas 136 millones de personas en  todo el mundo – poco más del 2% de la población global – si bien no tiene vacuna disponible, ha avanzado en su tratamiento a pasos agigantados en las últimas décadas, no exento de controversias respecto al creciente costo de los mismos.

Si bien todos los casos de contagio de Hepatitis son de notificación obligatoria – es decir, que el médico que los diagnóstica debe informar al Ministerio de Salud– se estima que existe un marcado subregistro de su verdadera prevalencia. En parte debido al difícil acceso a la salud de ciertos grupos de mayor riesgo, y en parte debido a que la naturaleza crónica de la infección por Hepatitis C y el hecho de que su cuadro agudo sea asintomático, causaría que una proporción considerable de pacientes infectados no consulten al médico y desconozcan su status.

HEPATITIS A

Hasta el año 2007, la Hepatitis A era en la Argentina la primera causa de transplante de hígado en niños, que son el grupo más afectado. A nivel mundial, se estima que casi dos millones de personas al año son afectadas, si bien gracias al avance de la vacunación y el mejoramiento de las medidas sanitarias este número se encuentra en franco decrecimiento en los países industrializados.

El VHA es un virus pequeño, que se transmite por vía fecal-oral; es decir, por consumo de agua y alimentos contaminadas con heces de niños infectados. Entonces, al igual que ocurre con la Hepatitis E, las infecciones están directamente relacionadas con los estándares sanitarios de la región. El acceso a agua corriente y cloacas, la mayor educación en cuanto al lavado de frutas y verduras y la mejora en general de los hábitos higiénicos de la población son el principal factor que determina el riesgo de contraer la enfermedad.
Generalmente, la infección con Hepatitis A es de curso agudo y autolimitado. A diferencia de las Hepatitis B o C, que suelen tener un curso crónico que se prolonga por años y con pocos síntomas, la Hepatitis A entra rápidamente en una fase sintomática inicial con fiebre, decaimiento, dolor abdominal y pérdida de apetito, que luego avanza a la instalación de una hepatitis aguda con ictericia. En el 99% de los casos, la hepatitis se cura sin tratamiento al cabo de unas pocas semanas. Sin embargo, en aquel 1% restante, toma un curso fulminante, constituyendo una seria amenaza a la vida y necesitando de manera urgente un transplante de hígado.

Hasta el comienzo de la pasada década, la Argentina era una zona endémica para Hepatitis A. En el año 2004, se registraron 43.313 casos, de los cuales 20 terminaron en un transplante y cuatro en la muerte. A partir del año 2005, por iniciativa del Ministerio de Salud de la Nación, se incorporó la vacuna de manera gratuita y obligatoria al Calendario Nacional de Inmunizaciones, con una dosis única al año de vida. Los resultados fueron verdaderamente espectaculares. La última fatalidad registrada por Hepatitis A data del año 2006. En ese mismo año, debieron realizarse sólo 10 transplantes. El último transplante a causa de VHA fue en el año 2007 y desde entonces no sólo no ha habido nuevas muertes ni nuevos transplantes, sino que el número de casos se redujo desde esos 40.000 anuales, a menos de 500 y ninguno de ellos fulminantes, en un lapso menor a 10 años. Es, hoy en día, un ejemplo global de éxito en la aplicación de una campaña de vacunación.

HEPATITIS B

El Virus de la Hepatitis B infecta globalmente a más de 500 millones de personas, y es la principal causa de cáncer de hígado. El contagio se da principalmente por vía sexual, al mantener relaciones sexuales sin preservativo, o por vía sanguínea, por el uso compartido de jeringas, elementos cortopunzantes o por transfusiones anteriores a 1994, cuando se implementó la detección del virus en todas las unidades de sangre donada.

Actualmente en la Argentina, se notifican unos 500 casos nuevos al año, y si bien hubo un pico de notificaciones en el año 2005, se cree que se debería más a una mejora implementada ese mismo año en la el sistema de recolección de datos que a un aumento real de su incidencia. La prevalencia de la infección es mucho mayor en grupos de riesgo específicos, como los usuarios de drogas intravenosas, los internos carcelarios y entre los grupos de riesgo por prácticas sexuales no protegidas. La vacunación, que se da en tres dosis, se incorporó al Calendario Nacional en el año 2000, para todos los recién nacidos, y en el 2014 también para niños y adultos que no hayan sido vacunados o que no completaron el esquema de tres dosis, en los cuales solo es necesario agregar la dosis omitida, sin importar el tiempo que haya pasado desde la primera.

Más frecuente en adultos a partir de los 25 años de edad, la infección suele manifestarse con un primer evento agudo, con dolor abdominal, fiebre, síntomas gripales e ictericia, que luego resuelve y da paso a una etapa indeterminada en la que la mayoría de los pacientes se curan sin tratamiento. Sin embargo, un grupo importante de pacientes comienza con el desarrollo de cirrosis. La cirrosis es la fase final de todas las inflamaciones del hígado, sin importar su causa. Es un proceso irreversible, que lleva asociados muchísimos riesgos, una disminución clara de la calidad de vida y que puede culminar en la muerte. Asimismo, el Virus B es la principal causa de desarrollo de cáncer de hígado.

Un grupo particular dentro de los pacientes infectados con el VHB es el de aquellos "portadores asintomáticos”. Es decir, gente que ha sido infectada y si bien no desarrolló la enfermedad activa, tampoco logró vencer al virus, por lo que sigue teniendo chances de contagiar a otras personas.

 HEPATITIS C

La hepatitis C afecta a unas 160 millones de personas en todo el mundo. No presenta un cuadro agudo – no hay síntomas al infectarse – y desde el momento del contagio hasta el desarrollo de la enfermedad pueden pasar hasta veinte años, por lo que en general, el paciente no recuerda como ni cuando se infectó, ni durante cuanto tiempo ha convivido con el virus, o a cuantas personas puede haber contagiado. En su evolución, es una enfermedad que puede ser mortal al avanzar a la cirrosis.

El contagio con el VHC ocurre casi exclusivamente por vía sanguínea. En la Argentina, los principales grupos de riesgo donde se encuentra la patología son los usuarios o ex usuarios de drogas inyectables, y la población carcelaria, debido al uso compartido de jeringas u otros materiales punzantes con los que se hacen los ‘tatuajes tumberos’. Sin embargo, existe también entre la población general cierto riesgo de contagio a partir de las transfusiones sanguíneas y transplantes de órganos, especialmente aquellos ocurridos antes de 1994, que puede que recién ahora empiecen a manifestar síntomas.

En los últimos años, ha habido avances impresionantes en materia de tratamiento. En el 2014, el laboratorio norteamericano Gilead lanzó al mercado "Sovaldi”, un medicamento con efectos adversos mucho más leves que los del interferón – que al día de hoy es el tratamiento estándar – y con mejores tasas de curación. La nueva terapia – que cuesta unos U$S dólares por pastilla, y entre U$S 84.000 y U$S 156.000 por el tratamiento completo – se ha convertido rápidamente en el medicamento que más ganancias generó en su primer año en la historia, y ha sido el eje de intenso debate entre las demás compañías farmacéuticas y Gilead, por el uso de las patentes, y entre la misma farmacéutica y los gobiernos de todo el mundo debido al elevadísimo costo del tratamiento. Gilead es la misma compañía que desarrolló "Tamiflu”, el antigripal que fue un éxito de ventas con las pandemias de Gripe Aviar en 2005 y que en la Argentina generó histeria por ser el único tratamiento posible para el virus H1N1, durante la pandemia de 2009. Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa de los EE.UU. durante la administración Bush, contaba como principal antecedente el haber sido CEO de Gilead durante los años ’90.

En la Argentina, "Sovaldi” no está disponible para el sistema de salud público y la cobertura por obras sociales es prácticamente imposible, ya que no se encuentra aprobado como tratamiento de elección. Se estima que aún con la reducción de precios que ofreció Gilead para Latinoamérica, al Ministerio de Salud le costaría más de cinco mil millones de dólares incorporar "Sovaldi”, lo que significaría un aumento del 115.000% al presupuesto actual para Hepatitis C.

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