NACIONAL

El control de los trapitos debe comenzar por la ciudadanía

A pesar de las quejas a nivel informal en cuanto a extorsiones o amenazas impartidas por estos trabajadores callejeros, muy pocas llegan a un nivel policial y/o legal, por lo que es difícil regular esta actividad informal sin la ayuda de los mismos automovilistas.
miércoles, 21 de enero de 2015 · 16:38

Estacionar en un espacio público ya no es gratuito. Desde la aparición de los llamados "trapitos” o "cuida coches”, las calles céntricas de las ciudades, como también los estacionamientos públicos, tienen un costo por el estacionamiento, a veces a voluntad, a veces ya establecido.

Este tipo de trabajo, cada vez más frecuente en la mayoría de los centros comerciales de las ciudades o en las inmediaciones de teatros o estadios, suelen causar conflictos y discordancias entre los automovilistas y los trapitos. Muchas veces, quienes desean estacionar en un espacio público no tienen intención de pagar una cuota elevada, por lo que reciben amenazas o extorsiones por parte de los cuida coches.

A pesar de que desde el arco político hay intenciones claras de regular esta profesión, todavía no se ha llegado a un proyecto claro. Tampoco han sido importantes los aportes de la ciudadanía a pesar de sus constantes quejas, ya que el 95 por ciento de las denuncias no avanza en la Justicia ya que muchas son desestimadas por la falta de pruebas o por no poder individualizar al acusado.

Esta situación también se da debido a que la mayoría de las mismas son realizadas por efectivos policiales en labor y no por los mismos automovilistas afectados. Según fuentes oficiales, el pasado año se labraron 3191 actas de las cuales el 99,2 por ciento fue por prevención policial, iniciativa del personal de la policía.

Específicamente Esteban Echeverría "entran muy pocas denuncias, 2 o 3, nada más que eso y son por disturbios generalmente. Se les toma la denuncia e interviene la fiscalía que es la que sigue el caso”, explicó el Comisario Damián Lozano. "Acá no hay tantas denuncias, por lo menos escritas”, aclaró.

No obstante, sería suficiente con la colaboración de los mismos usuarios para comenzar a regular esta práctica. A pesar de no poseer una legislación respecto a este tipo de trabajo, el Código Penal ya prevé como delito la tentativa de extorsión, que evita y prohíbe que los "trapitos” exijan contra la voluntad de los automovilistas el pago por cuidar su coche.

No obstante, no se puede prohibir por el momento este tipo de trabajo ya que es informal y no está regulado por ningún tipo de código, por lo que se encuentra en un vacío legal en el que también pueden clasificarse los limpiavidrios.

Las prácticas más frecuentes y los temores de los automovilistas rondan las amenazas a la ruptura de los autos, la posibilidad de rayárselo o de que "alguien les robe”, al no estar dejarlo bajo el cuidado de los "trapitos”, advertencias indirectas que hacen a la gente dejar el dinero, lo cual califica como extorsión. No obstante, si no media ningún tipo de amenaza o insulto y el aporte es a voluntad, tanto en el caso del cuidado como el lavado del vehículo, no incurre en ninguna infracción ya que se está realizando un trabajo informal.

No obstante, los mismos ciudadanos ceden ante la presión. "Tenés que darles lo que piden, más que nada por miedo”, explica César, un vecino de Monte Grande. "Uno les deja plata para no encontrar el auto abierto o rallado”, añade. Sin embargo, pocas de estas denuncias de palabra llegan a la justicia. Según el Ministerio Público Fiscal, tan sólo el 5 por ciento del total de denuncias por la presencia de "trapitos" en las calles de la Provincia Buenos Aires prospera en la Justicia.

A pesar de la existencia de una pena, es debido a la pasividad de las víctimas al momento de denunciar el ilícito, la falta de contacto con la policía y la insuficiencia de pruebas y testigos las causas no avanzan y es difícil terminar con esta problemática.

Según detalla el informe el 40,3 por ciento de los "trapitos" identificados registró más de una imputación en el año; el 20,2 estuvo asociado a dos o tres casos durante el mismo período, y un 20,1 por ciento a cuatro casos, o más.

Mientras tanto, en zonas muy céntricas, donde se encuentran teatros, espacios turísticos, estadios o eventos de gran concurrencia, los automovilistas se ven en la disyuntiva de pagar un mínimo de 50 pesos o buscar un lugar más alejado para dejar su vehículo.

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