Sociedad

Parir es morir un poco

La Asociación Parto Integral Respetado (PAR.I.R.), denuncia a los profesionales de la salud que maltratan a sus pacientes a través de técnicas invasivas, afectando la vida de las madres y sus hijos. Asimismo, piden que se reglamente la Ley 25.929 para que se respeten los derechos de las embarazadas y sus familias.
viernes, 29 de mayo de 2015 · 14:20

Usar el dolor como motor de lucha. Ese fue el estímulo de dos padres que, hace tres años, perdieron a una beba y hoy denuncian que fue por violencia obstétrica. Su batalla no se focaliza sólo en dar a conocer su historia sino también en la difusión de la problemática para que otras mujeres no sufran este tipo de maltrato. Por eso, crearon la asociación Parto Integral Respetado (PAR.I. R.), que se encarga de informar a las futuros padres, cuáles son sus derechos, y bogar por la reglamentación de la Ley 25.929 sobre el Parto y el Nacimiento Humanizado.

"Nosotros arrancamos con mi mujer a través de una experiencia personal, el fallecimiento de nuestra hija por un tema de violencia obstétrica extrema. El 25 de junio de 2012, nació Emilia en la Clínica Ima del barrio Once”, explicó Alfredo Aguirre, sobre el principio de la Asociación que conformó tiempo después junto a otras personas que habían sufrido el mismo problema. Su mujer, Lorena Bascha, tuvo un embarazo relativamente tranquilo hasta que fue a hacerse un control médico y le anunciaron que requería una cesárea, la cual duró más tiempo de lo normal, según denunció su marido. A ello se sumó otra irregularidad: tras el nacimiento de la pequeña, la madre pasó un largo lapso en un pasillo de la Clínica, sola, sin nadie que le explicara qué estaba pasando y cómo estaba la criatura que acababa de nacer. Luego, se enteró que la beba había sufrido algunas complicaciones y estaba en una carpa de oxígeno, recibiendo atención especial. Los padres de Emilia, cuyo pseudónimo era "La China”, quisieron verla, se acercaron y observaron que estaba llena de tubos. Sin embargo, cuando la mamá quiso tocarla, no pudo. Lorena denunció que "de muy mala manera” le dijeron que "no sea inconsciente y se vaya de ahí”.

Después de varias horas en observación, Lorena pudo irse a su casa pero su beba seguía internada en la Clínica donde nació. Finalmente, la llamaron para darles la peor noticia: Emilia había fallecido. "Existió un marco de violencia desde el principio hasta el final. Nos entregaron a nuestra hija en una bolsa de basura en un depósito porque la clínica no tenía una morgue o no había un lugar específico para retirar a los chicos que habían tenido algún tipo de problema”, comentó Alfredo, todavía angustiado por esa imagen.

Luego de haber padecido esa pérdida irreparable, los papás acudieron a la Justicia pero su reclamo fue desestimado. "Iniciamos acciones legales que no prosperaron porque el fiscal que trabajaba en la causa consideró que no había pruebas suficientes como para acusar a nadie, así que eso se desechó pero en realidad lo que pasó es que nosotros no teníamos dinero para hacer una pericia paga y nos manejamos con las pruebas que teníamos”, explicó.

Tras vivir esa experiencia, parecía que todo iba a quedar en el olvido, la beba había fallecido y no habían logrado que los jueces escucharon su queja. En lugar de quedarse con los brazos cruzados, continuaron pidiendo justicia y decidieron concientizar al resto de la población. "Abrimos una página, ´justicia por La China´ que fue una especie de desahogo personal más que nada, pero nos encontramos con un montón de gente que nos escribía, que nos llamaba y nos decía ´a mí me pasó lo mismo´. Sentimos que mucha gente no se animaba o no podía decirlo o no tenía dónde hablarlo”, comentó. "Decidimos canalizar todo eso para tratar de trabajar en contra de la violencia obstétrica, ver cada caso, cómo se podía manejar desde lo jurídico y lo legal, y a nivel de la contención”.

Destacó que PAR. I. R. trabaja fundamentalmente en dos aspectos: "Información como prevención y la lucha por la reglamentación de la Ley 25. 929 para que la violencia obstétrica tenga un marco legal, ya que suele derivar en mala praxis, lo cual es muy difícil de comprobar”.

"La violencia obstétrica es toda práctica que puede realizar el personal médico y no médico que trabaja en cualquier institución sobre la mujer embarazada. Muchas personas toman como natural un montón de prácticas médicas como el uso del fórceps, como maniobras muy técnicas de cristal por ejemplo y no son naturales. Entonces, nosotros reclamamos el derecho de que las madres vuelvan a tener una posición, y se respete esa posición sobre prácticas que quizás no quieren o no necesitan”, expresó para aclarar que las mujeres pueden decidir sobre el tipo de tratamiento que recibirán. 

También remarcó que algunas de esas intervenciones tienen un beneficio extra para aquellas entidades que las aplican. "Se da una medicalización del parto porque no es lo mismo tener un parto natural que una cesárea, hace que todo tenga un costo y sea enfrentado más a nivel factoría que respetando la vida humana. Imaginate que, en la Clínica donde nació Emilia, entre el setenta y el noventa por ciento son por cesárea cuando está solamente permitido el treinta por ciento por la Organización Mundial de la Salud”.

La Ley 25.929, que defienden desde la organización, fue sancionada y promulgada en el año 2004 pero aún no fue reglamentada por lo que no está en vigencia. Alfredo explicó algunos puntos centrales de la misma: "No se te puede realizar ninguna práctica sin tu consentimiento, o sea si a vos te van a poner oxitocina para generar contracciones y acelerar esos tiempos, es una manera de desnaturalizar el parto, tenés que ser consultada sobre si querés eso; tenés que tener el derecho a que alguien te acompañe y todas las prácticas que hacen sobre tu cuerpo tienen que ser consultadas. Esto tendría que ser difundido no al momento del parto, sino en el transcurso del embarazo, para que vos puedas tener el acceso a las decisiones que después tengas que tomar”.

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